Miles marcharon contra pacto entre liberales
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| Los ciudadanos, la mayoría ataviados con camisas blancas, portaron carteles con leyendas como "En el 2006 votemos contra el pacto", "Estamos hartos: que se vayan todos" y "No a las reformas constitucionales". La actividad fue convocada por la "Red por Nicaragua", integrada por grupos de la sociedad civil, empresarios y partidos políticos minoritarios, la cual estimó una participación de más de 20.000 personas. "Toda la ciudadanía está convencida de que el origen de todos estos males es el pacto celebrado por los caudillos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) y del PLC (Partido Liberal Constitucionalista, derecha)", declaró el analista político Carlos Tünnerman. Hace ocho meses, el FSLN y el PLC se aliaron en el Congreso para reformar la Constitución y recortar así los poderes presidenciales con el fin de quitarle al Ejecutivo el control de instituciones públicas clave. La manifestación transcurrió pacíficamente hacia la Avenida Bolívar (noroeste), desde donde los diversos grupos provenientes de varias zonas del país se desplazaron unidos hacia la sede del Parlamento, donde culminó con un acto cultural. Sin embargo, los organizadores se quejaron de que algunas provincias simpatizantes liberales y sandinistas le impidieron el paso a los autobuses que trasladaban a centenares de personas hacia la capital. Además, la policía detuvo a una decena de estudiantes que portaban morteros caseros e intentaron impedir el paso de los manifestantes en la Avenida Universitaria de Managua, aunque no se registraron incidentes violentos. Por su parte, un sector disidente del FSLN, afín al ex alcalde de Managua Herty Lewites, participó en el manifestación con banderas rojinegras, mientras que otros partidos minoritarios también mostraron insignias de sus agrupaciones. Si bien en la marcha desfilaron representantes de diversos grupos sociales, destacó la presencia de ciudadanos de clase media y alta, quienes contrastaron en un país donde casi el 50 por ciento de la población es pobre, según cifras oficiales. La crisis en Nicaragua se agravó el miércoles cuando la Contraloría pidió, por segunda vez en menos de un año, al Parlamento, controlado por sandinistas y liberales, la destitución del presidente Bolaños por desacato a la Constitución La Contraloría pidió la destitución después de que Bolaños no dejó ingresar auditores a revisar las cuentas de las entidades de servicios públicos (agua, energía y telecomunicaciones) que el Gobierno se niega a entregar a las nuevas autoridades nombradas por el Parlamento. La
marcha se produjo en momentos en que el secretario general de la Organización
de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, realiza una visita
al país para intentar buscar una solución a la crisis institucional.
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