| 24 deoctubre de 2005 |
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Proceso
Digital Madrid, España - Nadie abandona su tierra por placer, si bien es cierto que “viajar es vivir”, ese no es el caso de los inmigrantes, de los millares y millares de ciudadanos del mundo que dejan su pueblo, su país y sus raíces para seguir en la búsqueda de ese sueño de una vida mejor. Así, en la búsqueda de esos sueños, que repetidas veces se convierten en sufrimientos, al menos un millón de hondureños se han marchado a las tierras del Tío Sam y no son pocos los que se han quedado en los caminos arrasados por el tren de la muerte, desfallecidos por la sed en el desierto de Arizona, víctimas de los guardianes mexicanos o de los antiemigrantes al estilo del actor-gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, entre tantas otras trampas del camino. Y si bien muchos han triunfado, son más los que alejados de sus oficios y profesiones han aceptado un trabajo modesto para hacer frente a los retos que les plantea su nueva realidad. Así, entre lavar platos, reparar techos, recolectar los frutos de las siembras, cortar las yardas, limpiar pisos o atender en las barras de los bares son muchos los hondureños que pasan sus vidas, sin realmente vivirlas lejos de su terruño y familia. La
danza de las remesas Las divisas enviadas por los inmigrantes hondureños han pasado ha ser superiores a los 1,100 millones de lempiras anuales y aunque llegan directamente a las manos de los mas desfavorecidos de la sociedad, el país carece de programas que busquen canalizar estos ingresos en programas básicos de bienestar ciudadano. Son dineros que tal como llegan se gastan en lo elemental o en los excesos propios de una sociedad de consumo, donde el nivel de formación del hondureño común no le permite distinguir entre lo esencial y las desproporciones que promueve la publicidad. Así, es común encontrar en la periferia urbana una pequeña vivienda de tablas de orilla, con un televisor de 24 pulgadas, con pantalla plana y cubierto por un plástico para que las goteras no lo dañen, o simplemente observar un novedoso equipo de sonido digital en el hogar de una pareja de campesinos en un poblado del occidente hondureño, producto de los envíos que hace el hijo que vive en “la gran manzana “ trabajando como repartidor de pizzas. Pero el tema de dónde y en qué se gastan o invierten las divisas no es algo que por ahora preocupa a la administración pública que únicamente ve y con muy buenos ojos la llegada al país de dineros que sirven para fortalecer la economía nacional. Conquistando
a los conquistadores Hasta allá se trasladó hace cerca de cuatro años, José Miguel Zambrano, un mediano comerciante hondureño que luego del paso del huracán Mitch por Honduras en 1998, quedó en la ruina y pese a sus intentos por levantarse la oportunidad en el ámbito local nunca se dio. Con 33 años de edad, José Miguel, originario del norteño poblado de Pimienta en el departamento de Cortés, es padre de dos niños que junto a su esposa habitan en su localidad de origen. Zambrano relata a Proceso Digital que llegó a Madrid porque “no quería morirme de hambre y allá en España ya vivía mi hermana Albertina, quien desde entonces se desempeña como empleada doméstica en Santander. “Ella fue mi apoyo y me ayudó a hacer los contactos para colocarme como albañil y luego nos trajimos a otro de mis hermanos, a Ismael quien ahora trabaja en una floristería madrileña”, nos comentó con cierta dosis de orgullo. “Ahora mi idea es comprar un piso y traerme a mi mujer y mis hijos el año entrante”, sostuvo. Su modesto trabajo le permite obtener un salario mensual de unos 1,700 euros (aproximadamente unos 38, 300 Lempiras) de los cuales paga de renta 720, gasta un promedio de 150 en alimentación, envía 300 como remesa familiar a sus hijos en Honduras y el resto se va en transporte, vestuario y servicios, dice. Se
triplica migración Dice la diplomática que la cifra representa un incremento superior al 200 por ciento en los últimos dos años, ya que, según expresa, son cientos de ciudadanos procedentes de Honduras los que viajan tanto a Madrid como a otras ciudades españolas para buscar un mejor futuro. Según la funcionaria, los hondureños se colocan especialmente en la industria de la construcción, en empleos domésticos y como peones de obras. Datos oficiales facilitados por la embajadora Odeh indican que la situación de los hondureños cada día se complica más en España, ya que las autoridades migratorias de ese país han triplicado las inspecciones de los agentes migratorios en las empresas empleadoras a las que castigan si se encuentran trabajadores en calidad de indocumentados. De Febrero a Mayo de este año el gobierno español brindó un plazo especial a los indocumentados que habitan en ese país, para que pudieran regular su estatus migratorio y ello ayudó a que gran parte de los hondureños recurrieran a ese mecanismo. Según la diplomática hondureña, poco se puede hacer por ayudar a los indocumentados e incluso a los ciudadanos que tienen sus permisos legales de trabajo en España, ya que muy poco acuden en la búsqueda de la protección oficial. Odeh aprovechó este medio para hacer un llamado a los hondureños que habitan en España a fin de que acudan a la embajada donde existen posibilidades de ayudarles a lograr capacitación técnica con la comunidad de Madrid y asimismo se les puede brindar orientación para ser acogidos como trabajadores en pleno goce de sus derechos en ese país. Euro
remesas sin registro Pero la presidenta el Banco Central de Honduras, María Elena Mondragón dijo que la entidad que rectora la política monetaria del país no registra datos sobre el envío de remesas en euros. Asimismo, la funcionaria dijo que el año anterior, Honduras registro divisas por el orden de 1143 millones de lempiras por concepto de remesas procedentes de Norteamérica. Las estimaciones oficiales proporcionadas por Mondragón indican que este año se espera que los ingresos por concepto de remesas, enviadas desde los Estados Unidos, lleguen a los 1,650 millones de lempiras, pese a que fenómenos naturales afectan las vidas de miles de hondureños que habitan en Louisiana y Texas. La funcionaria dijo que estas estimaciones no incluyen los envíos de remesas en euros. En ese sentido, la presidenta del BCH consideró importante buscar un mecanismo para registrar a través del sistema bancario los ingresos que el país pueda tener por concepto de divisas enviadas por los hondureños que trabajan en Europa y especialmente en España. El
éxodo de los excluidos Dijo que la obligación oficial es auxiliarlos en los procesos de documentación consular, sí ellos voluntariamente se presentan a solicitarla. Asimismo, apuntó que solo el año anterior 75 mil hondureños abandonaron el país de forma irregular. Además, detalló que 78 mil hondureños abandonaron el país utilizando visas especiales o de turismo que fueron utilizadas para quedarse radicados y trabajando en otras naciones. En tanto, los hondureños continúan sus periplos, son éxodos sin sabor turístico, son obligados y muchas veces sin retorno; mas que viajes son casi huidas, son escapes obligados por la exclusión que ahora mantiene a más de un 70 por ciento de la población en la pobreza y en la desesperanza. |