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El
lobby o cabildeos políticos |

Roberto
Micheletti. |
Las
negociaciones de cómo se conformará la nueva
cámara Legislativa, desde la presidencia de la misma,
que hasta ahora, según los vientos, corresponderá
al diputado Roberto Micheletti, un aliado incondicional
del ex presidente Carlos Flores, según expertos en
política criolla.
Micheletti
no ha ocultado sus consultas y reuniones con congresistas
con quienes ha negociado cuotas de poder en el próximo
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Congreso e, incluso, ha anunciado la asignación de
puestos específicos para algunos parlamentarios que
representan fuerzas internas de su partido y otros para los
grupos opositores. |
La
junta directiva del Congreso está integrada por nueve cargos
propietarios y tres alternos y desde ya se negocian las posiciones
que podrían ocupar los nacionalistas y demócratas
cristianos, con los cuales los liberales, asumen, es más
conveniente establecer alianzas.
Personajes como Juan Orlando Hernández,
un joven parlamentario nacionalista que ha demostrado “habilidades”
como negociador, ya que logró inscribirse como candidato
a diputado, aún y cuando la legislación hondureña
lo prohíbe, es según medios de prensa local, un candidato
a ocupar la segunda vicepresidencia en la directiva del poder Legislativo.
Asimismo, los medios de prensa destacan
la importante cuota de poder que corresponderá a los miembros
del “florismo” una facción liberal que lidera
el ex presidente Carlos Flores , quien los analistas consideran
el poder real dentro del Partido Liberal.
Según los sondeos y encuestas
de mayor credibilidad, Carlos Flores continúa siendo la figura
más popular dentro de su partido, aún por encima de
Manuel Zelaya y una de las primeras figuras con aceptación
en el país, pero este ex presidente prefiere mantenerse con
un bajo perfil, quizá para no causar ronchas innecesarias.
En tanto, grupos como el “Rosentalismo”,
liderado por el banquero y político Jaime Rosentall, ha colocado
a su hijo Yanni en la titularidad del ministerio de la Presidencia,
una oficina físicamente ubicada al lado del despacho presidencial
y desde donde se dirige el gabinete económico del gobierno.
El nombramiento del nuevo ministro
de la Presidencia, hijo de un banquero que confronta agudas rivalidades
con otros sectores poderosos del país que controlan consorcios
empresariales y mediáticos de gran magnitud, es visto con
reserva por estos grupos que muestran su escepticismo ante las decisiones
del gobernante electo.
Fuentes ligadas a los nuevos estamentos
del poder han revelado que el ministerio de la Presidencia será
depositario de menores funciones en relación a lo que es
en la actualidad y que esas ramas que se separarán de su
accionar estarán regidas por un asesor presidencial en materia
legal y por un experto en temas económicos, ambos representantes
de otros sectores políticos.
Por su lado Gabriela Núñez,
ex precandidata liberal a la primera magistratura de la nación,
ex ministra de Finanzas y una figura ligada al Banco Atlántida,
ha rechazado ocupar la presidencia del Banco Central de Honduras,
puesto que, según sus cercanos colaboradores, no corresponde
a sus aspiraciones.
En los círculos políticos
transita la versión de que establecer a Núñez
en la estructura del gabinete Económico le limita sus posibilidades
de continuar buscando la presidencia del país y la coloca
en desventaja frente a otros precandidatos que han logrado puesto
públicos como el Fondo Hondureño de Inversión
Social (FHIS), asignado a Marlon Lara y la secretaria del Interior,
cuyo titular será Jorge Arturo Reina.
Gabriela Núñez confió
en una rueda de amigos que de no ser reasignada a otras funciones
o de no lograr posiciones claves para sus colaboradores considerará
quedar fuera del gobierno. Seguramente la ex presidenciable no pasa
por alto la necesidad de establecer un fino lobby que la conduzca
al éxito.
En este vaivén político
de lobbistas, aprendices de negociadores y verdaderos magos ocultos
discurre la vida pública, íntimamente relacionada
con el mundo empresarial y algo distante de los intereses que más
afectan a los hondureños.
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