Redacción centra |
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Negociaciones en “punto muerto” |
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| 19
de enero de 2006 Redacción Proceso Digital |
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El control del Congreso Nacional es vital para la nueva administración de Manuel Zelaya Rosales que asume el 27 de enero, ya que asegurará que no tendrá obstáculos para aprobar las leyes que necesita para ejecutar y hacer realidad sus planes de gobierno. Elección
empantanada El problema obedece a que el opositor Partido Liberal, que obtuvo 62 de los 128 diputados electos en los comicios generales del 27 de noviembre pasado, no tiene mayoría para presidir la junta directiva, a pesar de que cuenta con el respaldo de los dos diputados del Partido Innovación y Unidad-Social Demócrata. Hasta hace una semana, los liberales aseguraban que tenían asegurada la presidencia del Parlamento al frente de Roberto Micheletti, diputado que ganó la reelección, y otros cargos. Pero el gobernante Partido Nacional, entre los que figuran dirigentes que en principio anunciaron que respaldarían a Micheletti, en los últimos días han hecho arreglos con el Unificación Democrática (UD, de izquierda) y la Democracia Cristiana, para frenar la aspiración de los liberales. La sorpresa la ha dado el UD, cuyos cinco diputados también quieren tener protagonismo en el Parlamento y se han aliado con el Partido Nacional, que también quiere la presidencia. Los nacionalistas, que solamente obtuvieron 55 diputados en las elecciones, también han hecho una nueva alianza con la Democracia Cristiana, que tendrá cuatro representantes en el poder legislativo. Con los cinco votos del UD y los cuatro de la Democracia Cristiana, el Partido Nacional aglutina 64 diputados, la misma cantidad que suman el Partido Liberal y el Innovación y Unidad-Social Demócrata. Para ganar se necesitan 65 votos. El UD y la Democracia Cristiana apoyan como candidato a la presidencia del Parlamento a Carlos Kattán, del Partido Nacional. De mantenerse el empate y si no hay acuerdo para elegir a la nueva junta del Parlamento, se crearía una crisis política, ya que el nuevo presidente de la República no podría ser juramentado el 27 de enero, por el titular del legislativo, como establece la ley. Micheletti dijo hoy que anoche obtuvo el respaldo de seis diputados nacionalistas, lo que supone que ganaría la presidencia con 70 votos, pero el presidente del Partido Nacional, Porfirio Lobo, también actual presidente del Parlamento, dijo que eso no es cierto. Lobo afirmó que se mantiene la "unidad granítica" del Partido Nacional y el acuerdo con el UD y la Democracia Cristiana. Por su parte, el diputado José Angel Saavedra, miembro de una corriente interna del Partido Liberal, anunció que no votará por Micheletti, pero que tampoco respaldará otra candidatura. La situación, que en opinión de algunos analistas podría desembocar en una crisis, ha provocado la reacción de diversos sectores sociales, que le exigen a los 128 diputados que dejen a un lado sus ambiciones personales y actúen pensando en el país. El presidente hondureño, Ricardo Maduro, comentó a ACAN-EFE que personalmente "no creo que haya una crisis, espero que el problema se resuelva entre hoy y mañana. Personalmente me gustaría que el Partido Nacional presidiera el Congreso, pero el asunto tienen que resolverlo los diputados porque son otro poder del Estado". Manuel Zelaya, sucesor de Maduro, por su parte, reiteró hoy que el pueblo hondureño le dio un mandato al Partido Liberal, por lo que en su opinión, "también debe dirigir el Parlamento". Además, Zelaya afirmó que Maduro está en la obligación de pedirle al Partido Nacional que respalde la candidatura de Micheletti, y que con eso se puede evitar que la gobernabilidad del país se ponga en riesgo. |
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