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Amigo de los Bush acusado en caso Enron |
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| 31 de enero de 2006 | ||||
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"Este
será uno de los casos más importantes e interesantes jamás
tratados", anunció el lunes el juez Sim Lake, que presidirá
el juicio, tras la designación del jurado, el lunes. En realidad, el interés principal estará dirigido hacia Lay, un hombre que hasta el desmoronamiento de Enron tenía una larga relación profesional y personal con la familia Bush desde el decenio de 1980. Miembro de los más altos círculos sociales de Houston, en esos años Lay entabló amistad con el primer presidente George Bush, para quien organizó una recaudación de fondos destinados a reforzar la que sería su campaña presidencial en 1988. Una vez en la Casa Blanca, en 1990 Bush padre designó a Lay como presidente de una reunión cumbre del G-8 celebrada en Houston. Después, Lay pasó a ser el presidente del comité organizador de la Convención Nacional del Partido Republicano, en 1992. Al fracasar las aspiraciones electorales de Bush padre en los comicios de 1992 que llevaron a la Casa Blanca al demócrata Bill Clinton, Lay contrató a algunos de los principales miembros del gobierno saliente como consultores de Enron. Posteriormente, cuando el actual presidente, George W. Bush, fue elegido gobernador de Texas en 1994, Lay fue miembro de su consejo empresarial, el cual promovió su agenda legislativa estatal. Según el Centro de Integridad Pública, para 1999, con Lay a la cabeza, Enron se había convertido en uno de los principales contribuyentes de Bush con un total de 550.000 dólares. En el 2000, cuando Bush se lanzó a la lucha por la presidencia de EEUU, Lay recibió el apodo de "pionero" republicano por haber recolectado al menos 100.000 dólares en contribuciones para la campaña. Esa relación entre Bush y Lay no sólo fue política o profesional, también tuvo un carácter personal. En 1997, cuando Lay cumplió 55 años, Bush le envió un saludo que decía: "una de las cosas tristes de los viejos amigos es que parecen envejecer...como tú". Pero cuando ocurrió el colapso de Enron, Bush se desmarcó rápidamente de esa amistad con Lay y aseguró que el alto ejecutivo nunca había discutido con él los problemas de la empresa. Añadió que, además, Lay había sido un partidario de la gobernadora demócrata de Texas, Ann Richards, su adversaria en las elecciones estatales. Ese distanciamiento fue reiterado, el lunes, por el portavoz de la Casa Blanca Trent Duffy. "El presidente ha dicho de forma reiterada que los altos ejecutivos empresariales son responsables ante sus accionistas de respetar las normas y quienes no respetan la confianza del público deben rendir cuentas", señaló el portavoz. La acusación federal contra Lay y Skilling señala que ambos organizaron un entramado financiero para ocular las deudas, mantener el crédito de la empresa así como su capitalización en bolsa, que conllevaba además el pago de elevados honorarios por esos servicios. Específicamente, Lay deberá responder de siete cargos por fraude y conspiración por mantener las operaciones fraudulentas tras la renuncia de Skilling, en el 2001. Este último ha sido acusado por 31 cargos de fraude, conspiración, engañar a los autoridades y mentir sobre la fortaleza financiera de la empresa. Ambos se han declarado inocentes. EFE |
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