“Urgimos
de la seguridad pública en paz y con justicia, convertidas en
utopías mientras sigamos permitiendo que los criminales del crimen
común y del organizado y sus cómplices oficiosos y oficiales,
tengan más poder que todos los poderes del Estado y que el propio
poder de todos los ciudadanos honestos de este país”, expresó.
Custodio hizo sus observaciones durante la presentación al Congreso
Nacional del “Informe anual de actividades 2005”.
Demandó atender de manera integral las causas del fenómeno,
respetando las leyes y los derechos humanos.
En su alocución ante los diputados, Custodio dijo que la población
hondureña percibe “un sistema policial débil e ineficiente,
caracterizado por su inexperiencia para tratar el fenómeno de
la criminalidad y un sistema penitenciario que no cumple su rol para
rehabilitar al delincuente”.
“La población percibe, además, que la estrategia
del gobierno para el combate a la criminalidad carece de una política
pública en materia de criminalidad”, apuntó.
Consideró que “la complicidad con el crimen, el abuso de
autoridad y la corrupción de los cuerpos policiales y su consecuente
involucramiento en actividades delictivas crea temor social en la población”.
“El sentimiento de desconfianza de la población por el
sostenimiento de una estructura de impunidad que protege y no castiga
los actos delictivos cometidos, tanto por delincuentes juveniles como
los de cuello blanco, refuerza las conductas delictivas” y “refuerza
en la población la creencia de que el marco normativo no existe
o no sirve para nada”, sostuvo.
Asimismo cuestionó el sistema penitenciario nacional, en el cual
prevalece la inseguridad y el hacinamiento.
“Urge una intervención; urge tomar decisiones ya no crear
más comisiones; urge un Instituto Penitenciario que copie un
modelo de los países vecinos, particularmente de Nicaragua y
Costa Rica”, indicó.
En su discurso, Custodio lamentó la decisión gubernamental
de suspender la Unidad Especial para investigar la muerte de menores”,
creada por la administración del ex presidente Ricardo Maduro,
el 02 de septiembre del 2002.
Dijo que esta es una decisión que “dio al traste con el
interés y la buena fe de las instituciones que la integraban,
de poder investigar las ejecuciones extrajudiciales y así erradicar
esta viciada e inhumana práctica de la justicia por propia mano”.
En este momento hay un cuerpo policial que pretende encargarse del problema,
sin garantizar el profesionalismo y la ecuanimidad que el mismo exige,
expuso.
Custodio también denunció el creciente número de
muertes de mujeres en hechos violentos.
“Es un hecho que alcanza las proporciones de un asesinato continuado
de múltiples víctimas, que es parte del capítulo
de impunidad que caracteriza otras muertes extrajudiciales”, indicó.
En su discurso, el titular del CONADEH también señaló
las debilidades registradas en el proceso electoral, que concluyó
con la elección del actual presidente de Honduras, Manuel Zelaya.
Llamó la atención por el alto índice de abstencionismo
registrado en el proceso, del 49,66 por ciento, y del hecho de que los
partidos políticos no lograron un crecimiento electoral, aún
en términos absolutos.
En suma los partidos políticos habían obtenido en el año
2001 un total de 2,174,702 sufragios en el nivel presidencial, mientras
que en el 2005 esa cifra se redujo a 2,001,908, que significa la pérdida
de 172,795 preferencias., reseñó.
Es una situación, señaló, “que puede ser
vista como una falla del sistema electoral que no ha educado adecuadamente
a todos los ciudadanos y ciudadanas, o que a estos ya no les convence
votar porque no ven ningún cambio”.
Llamó al fortalecimiento institucional del TSE, que es, señaló,
“un desafío impostergable para la reforma prioritaria en
la que los partidos y las organizaciones sociales tienen que concentrar
los esfuerzos, en aras de garantizar pilares básicos de la democracia
electoral como lo son la confianza, transparencia y competitividad política”.
Finalmente, Custodio informó de que en 2005 el CONADEH recibió
más de 9.000 quejas, de las que el 41 por ciento fueron contra
la autoridad (Policía Preventiva, Policía de Investigación
y Policía de Tránsito); el 10 por ciento por violaciones
en contra de la mujer, y el 16 por ciento en contra de la niñez.
Indicó además que las formas más frecuentes de
violaciones a los derechos humanos en Honduras son: el derecho a la
integridad personal, detenciones ilegales, abuso de autoridad, derecho
a la legalidad y seguridad jurídica.
También el retardo de justicia, abuso de autoridad, derecho al
debido proceso, delitos y faltas de la administración pública,
derechos de la mujer, niñez y adolescencia, y derechos económicos,
sociales y culturales.