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La unión de Prodi vence en elecciones italianas |
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| 11 de abril de 2006 | |||
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La Unión también lograba hacerse esta madrugada con el Congreso de los diputados por una minoría de 25.224 votos que, sin embargo, le garantizan una mayoría absoluta en esa cámara. Sin embargo, el primer ministro, Silvio Berlusconi, no ha querido reconocer la victoria de su rival hasta que se haya hecho un nuevo recuento que compruebe la certeza de los datos ofrecidos hasta ahora. Pese a que esos datos han sido facilitados por el Ministerio del Interior de su propio Gobierno, éste declaró que había "muchas irregularidades" en el voto de los extranjeros, que ha sido decisivo para dar la victoria al centroizquierda. Apoyado en ese argumento, dijo que "hoy nadie puede decir que ha ganado" las elecciones generales y aprovechó para lanzar la oferta de crear un Gobierno de unidad nacional, parecido al que hoy existe en Alemania. "En un país dividido al cincuenta por ciento, es preciso sentarse en una mesa y razonar" para "ver si es posible hacer como en Alemania", dijo. Sin embargo, esa posibilidad ya había sido rechazada tajantemente por Prodi antes de que Berlusconi la ofreciera. "Quien gana, gana. Esto es lo bueno de la democracia", dijo Prodi e insistió en que él y su coalición habían ganado, y rechazó la posibilidad también después de que el primer ministro la expresara. Tampoco los aliados más estrechos de Berlusconi se han mostrado entusiasmados con la posibilidad de un Gobierno de unidad y se da por seguro que en el campo de Prodi estarían en contra varios de los más importantes partidos que le apoyan. No obstante y al hilo de esa idea de la unidad, el líder de la Unión comentó que el suyo será un "Gobierno para todos los italianos".
Precisamente ese es uno de los resultados más ciertos y destacados por todo el mundo, el de la división de los italianos en dos mitades irreconciliables. Para la Repubblica, diario romano de izquierdas, los resultados electorales son una radiografía de una Italia enfrentada "entre dos mitades irreductibles e irreconciliables. En el plano político, cultural y social". EFE |
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