“El médico constató los hechos y como buen ciudadano
llamó al 199, en donde alguien le tomó la denuncia y le
anunció que llegarían pronto. Mientras eso ocurría,
los jóvenes asaltantes consumaron su delito y se marcharon con
todo lo robado en un auto”, dijo el defensor de los derechos humanos.
Manifestó que el médico siguió a los delincuentes
y llamó de nuevo al 199 diciéndoles la ruta por donde
escapan los ladrones, a los cuales interceptaron por el barrio La Guadalupe.
El médico se mantuvo a prudente distancia - sin ser visto- y
vio que los policías de una patrulla bajaron a los jóvenes
delincuentes y al registrar unas bolsas sacaron parte del botín.
“El medico tomó una foto con su teléfono celular,
cuando los policías asaltantes de los asaltantes los dejan ir
tranquila e impunemente” aseguró Custodio.
Relató que cuando los vecinos regresaron de sus vacaciones, el
médico, como buen samaritano, le informó lo sucedido al
ciudadano italiano que vivía en la casa y le aconsejó
que fuera a la policía, donde le manifestaron al ofendido que
no había ningún parte sobre tales hechos, procediendo
incluso a pedirle pruebas y testigos sobre lo sucedido.
La víctima regresó donde el médico, que accedió
a acompañarlo como testigo. El médico repitió lo
sucedido y mostró la improvisada foto que el “oficial”
descartó por la falta de detalles, y ante la insistencia del
médico el policía le dijo: "Bueno, es su palabra
contra la mía”.
Días después, el italiano regresó con dos fotos,
una de su esposa y la otra de una comisaría, publicada en una
revista de la sociedad hondureña, luciendo ambas el mismo medallón.
“Una joya de la cual no hay dos en Honduras, porque no se compran
en la peatonal”.
Custodio agregó que “el ciudadano italiano creía
que tenía las pruebas de otro delito y fue con las fotos a la
policía, donde se le despachó con la cara destemplada”.
Semanas después, el hogar de este matrimonio fue asaltado en
su propia casa ahora con los cónyuges adentro. Los asaltantes
hicieron objeto a la pareja de amenazas y vejámenes por lo que
ellos se fueron huyendo de estos “ladrones” y de las propias
autoridades policiales hondureñas, que compartieron su botín,
afirmó Custodio.
En los últimos días, el Comisionado Nacional de los Derechos
Humanos ha demandado con insistencia al Presidente de la República,
Manuel Zelaya Rosales la urgente depuración de la policía,
no obstante, autoridades policiales como el comisario Roberto Romero
Luna le ha sugerido a Custodio que “presente las pruebas ante
la autoridad competente”
Según Custodio “El caso presentado de esta manera, a la
opinión pública, tiene todas las características
de la denuncia de un delito cometido supuestamente por policías,
que no ha prescrito, y lo hace un delito de orden público; por
lo tanto, de la estricta competencia del Comisario Romero Luna, aunque
su nombramiento en tan delicado cargo no sea legal”
“Le repito a los que supuestamente tienen oídos para oír
y ojos para ver: no hay peor sordo que el que no quiere oír,
ni peor ciego que el que no quiere ver” sentenció el ombudsman
hondureño.
“Cuando uno oye cada nueva historia de la policía hondureña,
cree que después de eso ya nada peor es posible, pero la realidad
de la posibilidad infinita siempre supera la limitada imaginación
humana”, concluyó Custodio.