Tegucigalpa
- En una amena plática con periodistas de Proceso Digital, Roncagliolo
compartió sus sentimientos al ser comunicado de su triunfo literario,
el contenido de su novela, su visión de la democracia en América
Latina y la política en su país natal.
¿Que ha representado para un escritor tan joven el premio
Alfaguara?
Bueno,
sobre todo formar parte de un grupo del que siempre me sentí
más un admirador que un compañero, entonces, las últimas
semanas he almorzado con (José) Saramago, me ha felicitado Vargas
Llosa, he tomado un avión con Almudena Grandez, y todavía
tengo el reflejo instintivo de pedirles un autógrafo y luego
digo, no, no, tu eres uno de ellos, Santiago ten dignidad.
Pero lo
más bonito creo que ha sido el cariño de la gente, la
alegría de la gente cuando he ganado, sobre todo en el Perú,
y la experiencia de poder visitar toda hispanoamérica y poder
escribiendo de ellos en lo que terminará siendo un libro.
¿Fue una decisión difícil decidir presentar
esta obra a un concurso como el de Alfaguara?
No fue difícil porque nunca pensé ganarlo, en realidad
mi novela anterior seguía publicándose en varios países,
así que era muy temprano para entregar otra. No pensaba que un
premio que ya habían ganado Tomás Ruíz Martínez,
Laura Restrepo, Sergio Ramírez, me lo iban a dar a mi, pero si
pensaba que a algún jurado le podría gustar, y siempre
los jurados del Premio Alfaguara son muy prestigiosos, y siempre es
bueno que ellos te hayan leído.
Laura Restrepo dice que ella recibió la llamada de parte
de José Saramago diciéndole te ganaste el Premio Alfaguara.
¿Quién te llamó a tí?
Ángeles
Mastreta. Ángeles Mastreta me llamó y yo, lo único
que se sabía del Jurado es que ella era la presidenta, así
que cuando yo empecé a escuchar un acento mexicano pensé
he ganado, he ganado porque no me va a llamar un jurado para decirme
perdiste, perdiste, pero Ángeles, como somos los latinoamericanos,
decía: buenos días, yo llamaba para darte la noticia,
todo era como larguísimo, y yo decía, dilo de una vez,
dilo de una vez.
¿Y como lo recibieron los escritores de tu generación
en Perú? ¿Es el primer premio Alfaguara para Perú?
Si es la primera vez que lo gana un peruano, y bueno, en general, no
solo yo, sino que todos los triunfos de la literatura peruana sirven
para que los ojos se vuelvan hacia la literatura peruana.
¿El Perú no solo es Mario Vargas Llosa y su hijo
Alvaro, por ejemplo?
No, no, no, el Perú es demasiado complejo para tener dos personas
con el mismo apellido solamente.
¿En que se basa tu novela?
Es un "thriller", es la historia de un asesino en serie que
ejecuta y mutila los cadáveres siguiendo los días de la
Semana Santa y del fiscal Félix Chacaltana Saldívar que
debe investigar estos crímenes y que hace todo lo posible por
no investigarlos, porque es un hombre muy apegado a las leyes, muy apegado
a las normas y lo que va descubriendo es el horror, las cicatrices de
la guerra, de la violencia interna del Perú, los límites
de la crueldad humana, y lo peor para él es descubrir que quizá
él no es tan diferente que el asesino.
¿Es el fiscal un promotor de la impunidad?
No, el fiscal es un tipo realmente y noble, que lo único que
quiere es cumplir sus procedimientos y sus trámites.
¿La justicia en América Latina como la vez?
Como ha estado siempre, una parte de la injusticia nace de que las leyes
no siempre se ajustan a las realidades y precisamente eso es lo que
le pase al fiscal Chacaltana que el mundo de la ley en que él
se refugia no coincide con el mundo real, con el mundo que hay allá
afuera.
¿Cuál es la perspectiva de los países con
fiscales, con autoridades de este tipo?
Yo soy optimista, yo creo que América Latina ya no tiene las
dictaduras ni la violencia política que tenía hace 20
años, por ejemplo, y creo que cada vez hay más conciencia
de que los populismos autoritarios no duran, pero las democracias con
hambre, de modo, yo creo que se van a ir acercando posiciones para hacer
países más prósperos, pero también más
justos.
¿Que futuro tienen países como el nuestro con
estas realidades tan precarias?
No nos queda de otra que se tienen que comprometer las elites empresariales
y políticas.
¿Si eso no pasa?
Si eso no pasa se van a perjudicar solas, porque lo que va a pasar es
lo que ha estado pasando en Venezuela, Bolivia o Perú, que la
gente está dispuesta a votar democráticamente por alguien
que ataque directamente los intereses de las elites (...), digamos,
no es una cuestión ideológica, es una cuestión
pragmática.
¿Hoy han dejado libre a Fujimori en Chile?
Bueno, esa es una decisión judicial y se supone que uno tiene
que respetar las decisiones judiciales le gusten o no. Yo me temo que
de todos modos el problema principal con Fujimori es que tiene suficientes
congresistas en un congreso que no hay mayoría, o sea que aunque
lo extraditen finalmente él va a tratar de negociar sus casos.
Lo que los peruanos deberíamos tratar de hacer, en mi opinión,
es evitar que su personalidad sea popular porque el peligro de Fujimori
es que es muy popular, hay mucha gente dispuesta a votar por él,
de modo que supongo que se van abriendo las puertas para un regreso
de Fujimori, y lo lamento, pero creo que la manera de detenerlo no es
solamente legal, es también política.
¿Por quien votaría en las próximas elecciones
de su país, Ollanta Humala o Alan García?
Yo creo que votaría por García porque tengo con él
la garantía que dentro de cinco años podré votar
contra él, que es una garantía que no tengo con Ollanta,
que es una persona sin historia política.
De todos modos lo que creo que es claro en cualquier caso es que los
peruanos han votado por un cambio y nos gusten o no nos gusten los candidatos,
tenemos que ver claro que es lo que les están pidiendo y exigirles
que hagan esos cambios durante los próximos cinco años.
¿Están viendo los peruanos al futuro con cualquiera
de los dos candidatos?
Que remedio, puedes llorar, puedes quejarte todo lo que quieras, pero
eso es lo que hay, en ninguna parte los candidatos son gran cosa, pero
si el 54 por ciento de peruanos quiere cambiar las cosas, las opciones
entre ambas es: la opción García es cambiarlas dentro
del sistema democrático, la opción Ollanta es cambiarlas
saltándose las reglas.
¿En tu opinión la democracia sigue siendo el sistema
más válido para sacar adelante todos estos países
latinoamericanos?
La democracia tiene tres componentes que me parecen fundamentales: la
libertad de expresión, la independencia del Poder Judicial y
transparencia electoral, que son precisamente los componentes que nos
permiten poner a gobiernos aunque sean populistas y sacarlos cuando
no nos gusten. Esas cosas yo creo que debemos de protegerlas porque
nada nos garantiza que un sistema distinto sea mejor, y además,
será inamovible. Lo que no creo que bien venga necesariamente
es la liberalización económica total, eso no forma parte
de las normas democráticas, yo creo que hay un margen para que
el Estado maniobre económicamente, pero que es intocable el sistema
político, democrático.
¿Similitudes entre Centroamérica y Perú?
Muchísimas. Centroamérica conoce la violencia bastante
bien, igual que los peruanos, y conoce, y lo he notado en la gira de
esta novela, lo creativa que puede ser la crueldad humana y como gente
perfectamente incapaz de escribir un poema de tres líneas puede
inventar miles de métodos para causar dolor.
¿El mensaje final de tu novela?
No hay mensaje final. La novela pretende que te estremezcas, que te
de miedo y que luego te des cuenta de que eso es real, pero el mensaje
lo saca cada lector. Si tuviese un mensaje sería un panfleto
político, no sería una novela. Las novelas no tienen mensaje,
tienen historias.
¿Un consejo para los escritores jóvenes en América
Latina?
Sean tercos, al menos por mi experiencia, los van a "ninguniar",
no les va a hacer caso, no los van a editar, van a pensar que nunca
nadie les va a hacer caso, pero si sobreviven a eso es que están
condenados a ser unos escritores y que esta es su vocación.
| PREMIOS
ALFAGUARA DE NOVELA |
1965
Jesús Torbado por ( Las corrupciones )
1966 Manuel Vicent por ( Pascua y naranjas )
1967 Héctor Vázquez Azpiri por ( Fauna )
1968 Daniel Sueiro por ( Corte de corteza )
1969 Desierto
1970 Carlos Droguett por ( Todas esas muertes )
1971 Luis Berenguer por ( Leña verde )
1972 Alfonso Grosso por ( Florido Mayo )
1998 Eliseo Alberto por ( Caracol Beach )
Sergio Ramírez por ( Margarita, está linda la mar
)
1999 Manuel Vicent por ( Son de mar )
2000 Clara Sánchez por ( Ultimas noticias del paraíso
)
2001 Elena Poniatowska por ( La piel del cielo )
2002 Tomás Eloy Martínez por ( El vuelo de la reina
)
2003 Xavier Velasco por ( Diablo guardián )
2004 Laura Restrepo por ( Delirio )
2005 Graciela Montes por ( El turno del escriba) |