La dirigente
política dijo que en Honduras existe una deuda de los gobiernos
con la población que ha permanecido sin posibilidad de expresarse
durante 40 años y “esas décadas de silencio han
permitido la acumulación de resentimientos de forma impresionante
que se resumen en un sistema que no sirve y que hay que transformar”.
Agregó que para lograr las transformaciones que el sistema requiere
el presidente Manuel Zelaya está dando pasos firmes que es necesario
reconocer.
En torno la ola de delincuencia que sacude al país, Patricia
Rodas, expresó que se trata de un problema heredado desde la
época en que en Honduras dio cabida a grupos insurgentes que
dejaron arsenales distendidos en todo el país.
Dijo que el problema de la criminalidad se combate atacando la cabeza
como, según su juicio, lo está haciendo el actual ministro,
Álvaro Romero.
Señaló que durante la administración anterior,
el ex ministro Oscar Álvarez, se preocupó por atacar las
maras pero no puso énfasis en el crimen organizado.
Dijo que el problema de la delincuencia se agrava con la existencia
de un aparato que da cabida a policías corruptos, coludidos con
el crimen organizado.
Patricia Rodas negó ser “el
poder tras el trono” como le han calificado tanto opositores
como sus propios correligionarios, pero aceptó ser una “opinión
calificada” dentro del aparato estatal y en tal sentido dijo que
apoya la labor del ministro Álvaro Romero para que continúe
en sus funciones siempre y cuando los informes que recibe el Consejo
Central Ejecutivo indiquen que sí existe una política
de seguridad adecuada a los intereses nacionales, concluyó.