26
de mayo de 2006
Redacción Proceso Digital
Tegucigalpa
–
La prensa hondureña dispuso hoy sus mejores páginas
sociales como preámbulo de la boda de Héctor Zelaya
Castro, el primogénito del presidente Manuel Zelaya Rosales
con Marcela Kafati, hija del empresario cafetero, Jesús Kafati.
Bautizada por los periodistas especializados de la crónica
social como “la boda que Honduras entera espera”, acompañada
de una selección gráfica que muestra el esplendor de
los festejos previos a la ceremonia nupcial eclesiástica, la
novia describe detalles del acontecimiento que, según dice,
sorprenderá a los asistentes y, además, confiesa que
no quiere prensa en su banquete.
Las entrevistas con Marcela dan cuenta de su determinación
por restringir el acceso de los periodistas al evento, para mantener
“la intimidad” de la ceremonia
y, como suele ocurrir en la cobertura de estos eventos, no dejan de
mencionarse detalles de pedrerías, la importación de
miles de flores de diversas partes del mundo, la comida internacional,
el centenar de meseros y el ajuar nupcial traído del Líbano.
Por supuesto, que gran parte de las informaciones dan cuenta de la
luna de miel entre los actos oficiales en Washington y Nueva York
y el contraste con una segunda fase del periplo en Disney World en
Orlando, Florida, la isla de Bora Bora en la Polinesia Occidental
y Taiwán.
“No habrá acceso a ningún medio de comunicación
al banquete, ya que en la boda civil se
perdió la intimidad del acto”, ha dicho la novia del
hijo del presidente a un rotativo que se edita en San Pedro Sula.
Las crónicas sociales justifican la decisión de Marcela
Kafati, en cuanto a la restricción a los periodistas, porque,
según hacen ver en sus publicaciones, a la boda civil en Olancho
acudieron “una exagerada cantidad de periodistas”, al
menos unos 300.
“Desde que comenzaron los festejos he sido asediada por periodistas
y decidí que para ese momento no habrá medios de comunicación”,
dijo la futura señora de Zelaya.
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| Marcela
Kafati y Hector Zelaya. |
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Apenas,
informan las crónicas de los medios impresos, cinco periodistas
de la fuente presidencial, fueron acreditados para tener acceso
a la antesala de la fiesta.
La boda religiosa contrasta con la boda civil, efectuada en
una hacienda en Olancho y donde acudieron miembros de la nueva
clase política en el poder, la oligarquía local,
activistas partidarios, empresarios de diversos niveles, magistrados
judiciales, altos contralores y fiscales ex presidentes, acompañados
por centenares de periodistas, donde todos departieron en un
ambiente rural y festejaron con viandas típicas de la
región. |
En esa
ocasión la madre del novio y primera dama, doña Xiomara
Castro de Zelaya, dijo que estar satisfecha de casar a su hijo en
esa hacienda rodeado del cariño de la gente con la que había
crecido y en seguimiento a la boda de otra de sus hijas, quien también
se desposó en esa misma propiedad familiar.
El ambiente relajado de los festejos civiles permitió, incluso,
al presidente Manuel Zelaya dar una muestra de sus cualidades hípicas.