El impacto
financiero de la compañía que se ganó la licitación
para operar el sistema de registro balístico fue tan negativo,
que aparentemente han perdido el interés en esta inversión
y buscan otros países en donde haya más respeto por
las leyes y la institucionalidad, con lo cual “demostramos nuestra
eficiencia en ahuyentar a los inversionistas”, dijo el ombudsman
hondureño.
Custodio considera que, al realizar este tipo de denuncias, cumple
con el deber de practicar la transparencia y el derecho a la información,
a que toda la ciudadanía tiene igual derecho, pues “entre
todos debemos lograr que la moda política del poder ciudadano
sea una realidad”.
Advirtió que cuando en un Estado las leyes dicen lo que hay
que hacer casi en cada situación, pero en la realidad el funcionario
o un simple empleado hace lo que se le antoja, se termina siendo “no
un país de leyes sino un paisaje de innumerables pinceladas
caprichosas”.
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Recientemente
se reunieron en Tegucigalpa numerosos invitados de la Fundación
Arias y del Centro de Investigación y Promoción
de los Derechos Humanos (CIPRODEH), en un Seminario cuatrinacional
(Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) alrededor
del tema: “Tráfico y Control de Armas de Fuego”. |
En el
Panel se presentaron las experiencias nacionales de Costa Rica, Panamá
y de Honduras, sobre Mecanismos de Control de Armas.
Custodio consideró que el informe presentado sobre lo que ocurre
en Honduras fue teóricamente impecable en cuanto al registro
balístico de cada arma, mediante un sistema técnico
óptimo, pero el ponente no dijo que en la práctica no
ha funcionado así, porque los policías hondureños
montaron un negocio paralelo y para “lelos”.
Este negocio, según Custodio, consiste en extender permisos
provisionales sin más requisito que la paga del interesado
en obtenerlo al otro interesado en extenderlo, sin recibo de ninguna
clase.
“Me parece que además del incumplimiento de los deberes
de un funcionario hay una exacción ilegal y notoria defraudación
fiscal, de lo cual deben tomar nota los que dirigen la Policía
Nacional y los señores del Ministerio Público”,
insistió el defensor de los derechos humanos.