| Peces
con chips |
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El proyecto es la ampliación de dos programas pilotos puestos en marcha en Norteamérica que durante los últimos años han seguido las migraciones de varias especies marinas en las aguas del Pacífico colindantes a Canadá y Estados Unidos. El primero de estos dos programas, el POST ("Pacific Ocean Shelf Tracking"), ha revelado la rutas que siguen los jóvenes salmones que nacen en los ríos canadienses y estadounidenses, y viajan al océano Pacífico para vivir su vida adulta. La información la proporcionan pequeños transmisores, del tamaño de una almendra, que son instalados en sus cuerpos. Al mismo tiempo, los científicos han depositado en el suelo oceánico una red de receptores acústicos que reciben los datos enviados por los aparatos, lo que permite conocer exactamente los movimientos de los peces. La red POST actualmente cubre una extensión de 1.750 kilómetros desde el estado de Oregón hasta Alaska (ambos en EEUU) pasando por Columbia Británica (Canadá). El segundo programa, centralizado en California, y en el que se basará la Red de Seguimiento Oceánico, es el llamado TOPP ("Tagging of Pacific Pelagics"), que se ha especializado en marcar electrónicamente a grandes animales marinos. En estos casos, la información de los transmisores es recogida vía satélite cuando los animales salen a la superficie. TOPP ha seguido en el océano Pacífico a miles de animales pertenecientes a 21 especies, incluidas ballenas, atunes, elefantes marinos, tortugas y tiburones. El profesor Ron O'Dor, el principal responsable de la Red de Seguimiento Oceánico y organizador de la conferencia, señaló a Efe que el proyecto permitirá no sólo seguir a los animales, sino también analizar la situación de los océanos, ya que los transmisores y los receptores también acumularán informaciones como la salinidad o la temperatura del agua. "Los cambios de los océanos afectan al clima y a la vida en todo el planeta, y sin saber las rutas migratorias de los peces no se puede tener una política adecuada de gestión de recursos, así que la red controlará tanto el movimiento de los océanos como el de los peces", afirmó O'Dor. El científico pone el ejemplo del colapso de la pesca del bacalao en la costa atlántica como una muestra de las consecuencias para la gestión de recursos cuando no se cuenta con información apropiada.
La instalación de cerca de 2.000 de estos aparatos, combinados con los microchips insertados en salmones y otros peces del Pacífico, ha permitido saber a los científicos que el esturión de la costa oeste de Estados Unidos -una especie en peligro de extinción- emigra a Canadá durante parte de su existencia. "No teníamos ni idea de esta migración", afirmó Stokesbury. Descubrimientos como éste son lo que los científicos esperan con la Red de Seguimiento Oceánico. Durante
la reunión de Halifax, los científicos propondrán
una red de conexiones en 14 zonas de los océanos Artico, Antártico,
Indico, Atlántico y Pacífico, así como del Mar
Mediterráneo. EFE |
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