Dagoberto
Rodríguez
drodriguezprocesodigital.hn
Proceso Digital
Tegucigalpa
- El mexicano Carlos Ruela García no pudo autenticar ante el
Ministerio Público la propiedad legal del misterioso jet de
lujo que se encuentra estacionado en la base aérea Hernán
Acosta Mejía de esta ciudad, ya que se limitó a entregar
fotocopias de la supuesta documentación del aparato.
Ruela García, quien ahora reclama el bimotor con placas XB-JLP
que fue abandonado el 25 de febrero en el aeropuerto Toncontín,
se apersonó hoy a las oficinas de la Dirección de Lucha
Contra el Narcotráfico (DLCN), en la colonia Florencia, para
rendir de forma voluntaria su declaración y de paso presentar
los documentos que supuestamente lo acreditan como su legítimo
propietario.
El
extranjero llegó acompañado de la abogada Margarita
Vásquez, quien coincidentemente es la misma profesional
del derecho que representó al también ciudadano
mexicano, Mario Alberto Andrade Mora, quien inicialmente reclamaba
la pertenencia de la aeronave, pero que no pudo legitimarla
porque también se limitó a presentar fotocopias. |
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En esa
oportunidad, Andrade Mora delegó al abogado mexicano Rodrigo
Higuera para que junto a Margarita Vásquez se encargarán
de tramitar la entrega del aparato, cuyo costo se valora en más
de 20 millones de lempiras. Según las indagaciones, el avión
fue traído a Honduras porque aquí iba a ser comprado
por un alto funcionario del estado, cuyo nombre aún se desconoce.
El famoso jet aterrizó en al aeropuerto Toncontín el
25 de febrero de este año a las 11:23 de la noche, pero al
día siguiente los dos pilotos mexicanos Federico Rivielo y
Carlos Enrique Messner, abandonaron el territorio hondureño
sin dar mayores explicaciones a las autoridades y dejándolo
prácticamente en el abandono.
La presencia
de la aeronave fue denunciada por los medios de comunicación
nacionales, lo que dio lugar a una investigación por parte
de las autoridades del Ministerio Público e, incluso, motivo
un viaje a México del fiscal general, Leonidas Rosa Bautista,
con el fin de recoger información que permitiera determinar
su verdadero propietario.
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Sin
embargo, las investigaciones que realiza la Fiscalía
han sido poco claras y contundentes e incluso los encargados
de las mismas se niegan a proporcionar información sobre
el caso a la prensa hondureña, según dicen, por
instrucciones del fiscal general de la República.
Noventa
días después de su oscura aparición, el
jet fue declarado en abandono por la Dirección General
de Aeronáutica Civil (DGAC) e inició el procedimiento
legal para proceder a su subasta pública. Hasta ese momento
ninguna otra persona, aparte de Andrade Mora, había reclamado
su propiedad.
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Los documentos
en poder de Aeronáutica Civil establecen como propietario del
mismo a Andrade Mora, aunque las autoridades no descartan que éste
se trata de un testaferro, como mencionó recientemente el fiscal
general de la República.
En declaraciones ofrecidas a Proceso Digital a principios de este
mes, el director de la DGAC, Guillermo Seaman, aseguró que
uno de los pilotos de la aeronave lo llamó, unos días
después que surgiera el escándalo, para insinuarle un
soborno a cambio que les entregara el avión.
“Exactamente así es, un piloto me llamó y me dijo
de que si podía arreglar la situación con su servidor,
más o menos yo la entendí como una insinuación
de ofrecerme o sobornarme, entonces inmediatamente yo le dije que
se entendiera con el Ministerio Público e inmediatamente corté
la llamada telefónica”, reveló Seaman en esa ocasión.
Atropella a periodistas
En su comparecencia de hoy, ante el director de la DLCN, Julian Arístides
González, y los fiscales que están a cargo de la investigación
del caso, el extranjero permaneció por espacio de dos horas
y a su salida atropelló e incluso golpeó a algunos camarógrafos
y periodistas que intentaban hacerle tomas y entrevistarlo.
Ruela
García vestía una camisa manga larga con rayas
verdes, lucía anteojos oscuros y portaba una agenda negra
para taparse de las cámaras. Inmediatamente después
de su abrupta salida abordó un vehículo Peugeot,
color rojo, propiedad del esposo de su apoderada legal y arrancó
a toda velocidad con rumbo desconocido.
El extranjero se negó en todo momento a ofrecer declaraciones
e igual actitud asumió su abogada, que abordó
a toda prisa el mismo vehículo en el que huyeron del
acoso de la prensa. |
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Fotocopias
sin valor
El director de la DLCN no quiso ahondar en la declaración que
proporcionó a los fiscales el mexicano Ruela García,
pero reveló que éste presentó fotocopias de la
supuesta propiedad del avión, que por no tratarse de los documentos
originales carecen de valor o respaldo legal.
“No se pueden considerar como documentos legales porque son
fotocopias, entonces cualquier transacción que hayan hecho
es extemporánea y no se considera que tenga ningún valor
por el momento”, dijo.
González dijo que aparentemente Mario Alberto Andrade Mora
vendió el aparato el pasado de mes de junio, pero no dejó
claro si la venta fue hecha a Ruela García, ya que éste
declaró ante los fiscales que no conoce a Andrade Mora.
“Entonces sino lo conoce como viene ahora a reclamar la propiedad
del avión”, cuestionó el jefe de la DLCN.
“Aparentemente
el avión fue vendido por Andrade Mora que no ha acreditado
aquí (en el país) la propiedad, pero como les digo los
documentos que él (Ruela García) a presentado no son
legales en si, por el momento, porque son fotocopias”, aseveró.
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Indicó que la DLCN continúa con la investigación
para determinar si la aeronave fue utilizada para cometer algún
ilícito y eso depende mucho de la información
que les proporcione la Procuraduría General de México
a la cual se le pidió asistencia para aclarar este caso. |
Subasta
va
El
director de la DGAC dijo que a pesar de la solicitud de este nuevo
supuesto propietario, la subasta no se detendrá y para eso
se integrará una comisión interinstitucional que se
encargará de hacer el avalúo de la aeronave y luego
se procederá a su venta al mejor postor.
Apuntó
que el mexicano Carlos Ruela García se presentó el lunes
pasado a su oficina, pero al igual que los representantes de Andrade
Mora, solamente presentó varias fotocopias de documentos de
compra-venta, que no acreditan fehacientemente que sea su verdadero
propietario.