| El Reino Unido sigue en nivel "crítico" de alerta terrorista por el complot |
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Reid confirmó que se está interrogando a 24 personas en distintas comisarías londinenses, y entre ellas se encuentran "los principales sospechosos" de la trama, mientras continúan los registros de inmuebles en varios puntos del país. El Banco de Inglaterra ha identificado y congelado las cuentas bancarias de 19 de los 24 detenidos el jueves, de los que 14 son de Londres, cuatro del condado de Buckinghamshire (afueras de la capital) y uno de Birmingham (centro de Inglaterra). Los sospechosos son de nacionalidad británica, la mayoría de origen pakistaní, y tienen entre 35 y 17 años. Reid, que preside las reuniones del comité de emergencia "Cobra" del Gobierno, agradeció la cooperación de las autoridades de otros países, particularmente Pakistán, en una investigación con ramificaciones internacionales. Las autoridades pakistaníes confirmaron la detención en ese país de sospechosos cuyos testimonios contribuyeron al desmantelamiento del complot londinense. El subcomisario de Scotland Yard, Paul Stephenson, dijo ayer que la supuesta conspiración pretendía causar "una matanza" de magnitud "inimaginable". El secretario de Seguridad Nacional de EEUU, Michael Chertoff, vinculado a la investigación, sugirió que el plan desarticulado en el Reino Unido "apunta a una trama de Al Qaeda", aunque matizó que no es "una conclusión definitiva". Según fuentes policiales, los supuestos terroristas planeaban ejecutar una oleada de atentados simultáneos en hasta 10 aviones de aerolíneas británicas y estadounidenses mediante explosivos líquidos detonados por artefactos electrónicos. Los compuestos químicos se habrían introducido a bordo dentro de botellas de refresco, mientras que los detonadores se ocultarían en móviles o "ipods". Fuentes de los servicios de seguridad han señalado que la amenaza era inminente. Sin embargo, empieza a crecer en el Reino Unido el escepticismo sobre una operación policial que se dio a conocer al público en un momento muy crítico para el Gobierno de Tony Blair, acosado por su papel en el conflicto entre Israel y la milicia libanesa Hizbulá.
Las asociaciones británicas de musulmanes ya expresaron ayer su conmoción pero también escepticismo ante los hechos, después de que operaciones policiales previas muy publicitadas hayan concluido sin acusaciones concretas. Este colectivo lamentó que se siga estigmatizando a la comunidad musulmana mientras el Gobierno no afronta lo que, para ellos, es la raíz de la radicalización de una minoría de jóvenes: la política exterior de Blair. Tras la
desarticulación del supuesto plan terrorista, los aeropuertos
británicos, sumidos ayer en el caos, reanudaron hoy su actividad
con estrictos controles de seguridad y muchos retrasos y cancelaciones.
EFE |
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