24
de Agosto de 2006
Redacción Proceso Digital
Tegucigalpa
- El gobierno pretende darle el “tiro de gracia” a la ciudad
capital. Eso quedó evidenciado en una iniciativa que la Secretaría
de Finanzas remitió al Congreso Nacional en la que pide derogar
el decreto que obliga al Ejecutivo a transferir anualmente alrededor
de 228 millones de lempiras a las ciudades de Tegucigalpa y San Pedro
Sula para proyectos de beneficio social.
De conformidad con el decreto, cuya derogación solicita el Gobierno
Central a través de Finanzas, la transferencia mencionada debió
haberse efectuado a partir del pasado 1 de febrero del presente año,
proveniente del Presupuesto General de la República, mediante
partidas mensuales anticipadas.
La disposición legislativa establece, entre otras cosas, que
los 228 millones de lempiras deben distribuirse en un 55 por ciento
para la Alcaldía del Distrito Central y el restante 45 por ciento
para la Alcaldía de San Pedro Sula y, además, que dicha
asignación es independiente de las que les corresponde de conformidad
con el artículo 91 de la Ley de Municipalidades.
Estos recursos
deberán ser utilizados “de manera específica, única
y exclusivamente para inversión”, estipula expresamente
el Decreto 368-2005”.
La medida adoptada por el Ejecutivo viene a agudizar aún más
las diferencias entre las autoridades municipales y del gobierno central
por la asignación de recursos para el combate de la pobreza en
la capital.
Recientemente
el alcalde capitalino denunció que este año el gobierno
asignó una partida de ocho millones de lempiras para el combate
de la pobreza en la capital, lo que para el edil representa un poco
más de siete lempiras o el equivalente a 14 tortillas para cada
capitalino.
Alcalde molesto
En torno a la última decisión de la administración
Zelaya, el alcalde capitalino manifestó que estos recursos no
fueron destinados al gasto corriente ni para el pago de deudas, sino
que exclusivamente para atender proyectos de mitigación de desastres
naturales que afectan particularmente al Distrito Central en cada temporada
de lluvia y los programas sociales de beneficio para los pobres.
Consideró que esta petición a la Cámara Legislativa
es una reacción del Gobierno Central por su reclamo de que los
fondos que se le han asignado a la alcaldía del Distrito Central
provenientes de la ERP, apenas representan unas 14 tortillas para cada
pobre de la capital.
“Entonces lo que es malo para la capital, sí hay que dejarlo
vigente, eso no hay que derogarlo, ni reformarlo; pero éste que
beneficia a la capital, que beneficia a los ciudadanos pobres de esta
ciudad, entonces ese sí hay que derogarlo”, añadió
Álvarez.
Recordó que el 40 por ciento del parque vehicular del país
está en la capital, donde se generan dos mil millones de lempiras
solo por impuesto al consumo de combustible, sin contar los recursos
que generan el Impuesto sobre la Renta e Impuesto Sobre Ventas, que
significan miles de millones de lempiras “y los ciudadanos de
la capital queremos que comiencen a invertirse en esta ciudad”.
El alcalde espera que el Congreso resuelva en función del respeto
que se merecen los ciudadanos de la capital “y que no piensen
en seguirnos dañando al derogar leyes que benefician a los pobres
de esta ciudad, pues me parece impresionante que quieran derogar una
ley que beneficia a los pobres de la capital con apenas 125 millones
de lempiras que van destinados a los programas sociales, de suministro
de agua, mejoramiento de techos, de calles y mitigación de desastres
naturales en nuestro municipio”.
Alvarez aseguró que al reclamar más fondos de la Estrategia
de Reducción de la Pobreza y que no se derogue este decreto no
es que se esté lamentando de la situación financiera en
que se encuentra la capital, “pues sí conocía la
situación de ésta municipalidad antes de tomar posesión”
Indicó que también tenía conocimiento de que éste
decreto fue aprobado por el Congreso Nacional en la administración
anterior y que contó con el respaldo de la bancada del Partido
Liberal, cuyo jefe era en aquel momento, el hoy presidente de la Cámara
Legislativa, Roberto Micheletti.
“Me pregunto cual es la maldición que ha caído sobre
esta ciudad, cuando las personas que tienen el poder de tomar decisiones
quieren dejar a los pobres de la capital, sin esos proyectos de mitigación
de desastres naturales y sin esas obras que les permitirán vivir
más dignamente”, sostuvo.
“Lo que estoy pidiendo es que se respete la ley, no pido más
que el respeto que se merece la ley y al más de un millón
de habitantes del Distrito Central”, puntualizó el funcionario
edilicio.
Abusos del PN
Al respecto, el ministro de la Presidencia, Yani Rosenthal, arguyó
que el decreto que se pide derogar es parte “de una serie de abusos
que cometió el Partido Nacional al final de la pasada administración,
pues procedieron a aprobar esos fondos para las municipalidades de Tegucigalpa
y San Pedro Sula, sin dejar una fuente de financiamiento y con todo
esto dejan una serie de bombas fiscales que hemos denunciado en los
últimos meses para complicar al gobierno liberal”.
Afirmó que el Partido Nacional ahora pretende aducir que al solicitar
la derogatoria de ese proyecto de decreto se pretende perjudicar a los
pobres de Tegucigalpa.
Según Rosenthal “eso no es así porque más
bien el Gobierno Central, está realizando una serie de inversiones
en Tegucigalpa, a través de la Secretaría de Obras Públicas
Transporte y Vivienda (SOPTRAVI), del Fondo Hondureño de Inversión
Social (FHIS) y del Programa de Asignación Familiar (PRAF).
“Estamos invirtiendo cantidades millonarias aquí en Tegucigalpa
haciendo obras”, aseguró el ministro de La Presidencia.
Por su lado, el diputado del Partido Unificación Democrática
(UD), Marvin Ponce, se declaró a favor de que se mantenga la
asignación de los 125 millones de lempiras para la alcaldía
de Tegucigalpa para las obras públicas que tiene que ejecutar
la municipalidad capitalina.
Sin embargo, dijo que su bancada no está de acuerdo con que esos
recursos se utilicen para el pago de las deudas que pudieran haber dejado
las administraciones anteriores en ambos municipios.
Al respecto, el secretario del Congreso Nacional, José Alfredo
Saavedra, dijo desconocer la derogatoria del Decreto 368-2005, pese
a que le fue remitida el recién pasado 11 de julio del presente
año y él la pasó a la comisión de dictamen
el 17 del corriente mes, lo cual generó algunas suspicacias por
parte de algunos sectores de la sociedad capitalina.