| Lula seguirá gobernando hasta el 2010 tras contundente victoria |
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| Las elecciones de hoy fueron el corolario de la más dura campaña electoral de los últimos años en Brasil, que estuvo marcada por las denuncias de corrupción y serias acusaciones entre ambos candidatos. El escándalo se adueñó de la campaña cuando, quince días antes de la primera vuelta del pasado día 1, miembros del comité de Lula fueron sorprendidos por la Policía cuando intentaban comprar un dossier con falsas acusaciones contra Alckmin y otros líderes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). La campaña subió de tono, pero al contrario de lo que muchos previeron, el escándalo pareció finalmente favorecer a Lula, quien se desmarcó inmediatamente del asunto al destituir a los implicados y ordenar una profunda investigación. Lula ha obtenido unos 58 millones de votos, que le dan un enorme poder de maniobra para profundizar los avances sociales logrados durante su primer mandato, que comenzó el 1 de enero del 2003. Según dijo hoy en rueda de prensa después de que el Tribunal Superior Electoral proclamara su victoria, su intención ahora es dialogar con todos los partidos políticos para crear el consenso necesario que permita poner en marcha un plan de desarrollo nacional.
"Contra eso no hay adversario", dijo eufórico el presidente, que lució en la rueda de prensa una camiseta con la inscripción "la victoria es de Brasil". Lula reiteró que mantendrá una disciplina fiscal "dura", pero aclaró que ello no significará descuidar la atención a las clases más bajas, porque "el Gobierno seguirá siendo para los pobres". También reiteró su apuesta por el Mercosur, que, según dijo, deberá convertirse en un mecanismo de integración de referencia para toda América Latina, pese a que hace cuatro años, cuando llegó al poder, "muchos lo creían acabado". El presidente evitó pronunciarse sobre posibles cambios en su gabinete y explicó que si los hay serán decididos "con calma" en los próximos meses, pues tiene tiempo hasta el inicio de su segundo mandato, el próximo 1 de enero. Alckmin felicitó por teléfono a Lula después de que el Tribunal Superior Electoral proclamara los resultados, y dos horas después se dirigió a sus partidarios para decir que estaba "feliz, con la conciencia tranquila", porque hizo "todo" lo que pudo. Le deseó a Lula "un buen mandato, que es lo que todos queremos y precisamos", y apuntó que "la vida está hecha de conquistas, alegrías, momentos difíciles, igual que la democracia".
Durante esta jornada, los brasileños también eligieron a los gobernadores de diez de los 27 estados del país, que habían quedado pendientes en la primera vuelta. Completado el nuevo mapa político regional, el PSDB, de Alckmin, gobernará en seis de esos estados, mientras que el Partido de los Trabajadores (PT), lo hará en cinco. El Partido
del Movimiento Democrático (PMDB, centro), que tendrá
la primera minoría en la Cámara de Diputados, y la segunda
en el Senado, estará al frente de siete estados, mientras que
los nueve restantes estarán gobernados por fuerzas políticas
minoritarias. EFE
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