Christian
Oliva y su novia, la joven hondureña Jasmine Pinto, ambos de
19 años, y estudiantes de último año de la secundaria
South Dade Senior High, murieron juntos en un accidente automovilístico
que ocurrió en las primeras horas de la madrugada ayer en la
zona conocida como Redland.
Los dos se dirigían a la casa de un amigo poco después
de la medianoche cuando Pinto perdió el control del vehículo
y lo estrelló contra un poste en la calle 216 y la avenida 139
del suroeste, dijeron amigos y familiares.
''Hemos perdido a dos jóvenes extraordionarios'', dijo Jan Reineke,
director de la escuela. ``Tenían un futuro brillante y maravilloso.
Tenemos todas las razones para pensar que todo les iría a sonreír''.
Oliva, era un estudiante líder con aspiraciones de convertirse
en nutricionista o psicólogo, y siempre tenía una sonrisa
en los labios cuando saludaba a sus compañeros en los pasillos,
dijeron sus amigos. Era un miembro activo de la iglesia Perrine Baptist
Church, y en un programa para ayudar a estudiantes de la secundaria.
Este año, pasó sus vacaciones de verano en Tampa, ayudando
a construir casas para los pobres.
''Todo el mundo lo conocía, porque tenía una actitud muy
positiva ante la vida'', dijo Yesenia Díaz, también alumna
de último año, y coeditora del periódico estudiantil,
The Scene. ``El era toda una personalidad''.
Nacida en Honduras
Oliva y Pinto se conocieron en la escuela y hacía casi un año
que eran novios. Nacida en Honduras, Pinto vivía en Homestead
con su tía y su tío, dijo Barbara Paulson, la madre de
Oliva.
Paulson, que enseña Inglés e Historia en la secundaria
South Dade High, dijo que Oliva y Pinto eran ''chicos buenos y sanos''
que trataban de pasar todo el tiempo juntos o con sus respectivas familias.
Recientemente, se habían comprometido y tenían planificado
casarse en junio del próximo año, después de graduarse.
Pinto, que trabajaba como camarera a tiempo parcial, estaba tratando
de cambiar su turno de trabajo el domingo para poder ir con Oliva regularmente
a la iglesia.
Todos los días, Oliva y Pinto llevaban sus almuerzos al aula
de Paulson para así los tres comer juntos.
El sábado por la mañana, Oliva le hizo a su familia tostadas
francesas como desayuno y todos se reunieron alrededor de la mesa de
la cocina.
''Le gustaba que nos sentáramos a la mesa para comer juntos'',
dijo su madre.
Oliva fue al gimnasio y luego a ver la nueva película Borat en
el centro comercial The Falls. Le preguntó a su madre si podía
salir tarde esa noche con Pinto.
El sábado por la noche, Pinto terminó de trabajar a alrededor
de las 10:30 y fue a casa de Oliva, dijo Paulson. Después, la
pareja fue a cenar a un Kentucky Fried Chicken, y luego en el automóvil
de Pinto pensaban seguir a unos amigos para ir a la casa de otro amigo
a pasar un rato.
En las calles oscuras y estrechas de la calle 216 del suroeste, Pinto
perdió el control de su auto y chocó contra el poste.
El tío de Oliva, José González, sargento de la
policía de Miami, corrió hasta el lugar del accidente
luego que Paulson lo llamó y le dijo lo que había sucedido.
''Durante 20 años he visto muchos accidentes, pero este es el
peor que he visto en mi vida'', expresó González.