| Internet:
la superpotencia |
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| 23 de noviembre de 2006 | |||
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Desde antiguo la propaganda bélica ha jugado un papel fundamental en los planteamientos ideológicos y en la legitimación de las causas de cada facción. Con el auge de las nuevas redes sociales, los conflictos de la actualidad no se han escapado a la influencia de internet y sus tentáculos. Tal y como cuenta Timothy Garton Ash, profesor de Estudios Europeos de la Universida de Oxford y director del Centro de Estudios Europeos el el St. Anthony's College de la misma Universidad, Al Qaeda ha sabido nutrirse de las redes de comunicación social para inocular su mensaje: "El 11 de septiembre de 2001, los terroristas de Al Qaeda utilizaron el poder de los medios para multiplicar de manera incalculable el efecto de su terrible acción. El 11-S sólo se convirtió en el 11-S porque la mitad de la humanidad pudo contemplar el derrumbe de las Torres Gemelas en las pantallas de sus televisores y muchos pudieron volver a verlo en sus ordenadores, gracias a que unos medios globalizados y presentes en distintas plataformas lo repitieron durante 24 horas al día y siete días a la semana. Eso fue lo que creó el 11-S". EL
USO DE LOS MEDIA A MANOS DE AL QAEDA Esta visión ya era adelantada por David de Ugarte, analista experto en redes de comunicación, en su obra "11-M: Redes para ganar una guerra", en la que citando a Arquilla y Ronsfeld: "La revolución informacional está cambiando la forma en que la gente lucha a lo largo de todo el espectro del conflicto. Lo está haciendo fundamentalmente mediante la mejora de la potencia y capacidad de acción de pequeñas unidades, y favoreciendo la emergencia de formas reticulares de organización, doctrina y estrategia que hacen la vida cada vez más difícil a las grandes y jerárquicas formas tradicionales de organización. La tecnología importa sí, pero supeditada a la forma organizativa que se adopta o desarrolla (...) Hoy la forma emergente de organización es la red". ALTAVOCES
CONTRA EL SISTEMA "Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, la doctrina común es tan importante como la tecnología. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades `ya saben lo que tienen que hacer´ y saben que tienen que comunicarse entre sí no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella".
Y es que, tal como comenta Garton Ash: Tal y como recogió Periodista Digital sobre un estudio de Gabriel Weimann, profesor de Comunicación de la Universidad de Haifa: "Aunque se debate confrecuencia el peligro que el ciberterrorismo representa para Internet, es sorprendente el escaso conocimiento sobre la amenaza que plantea el uso de la red por parte de los terroristas (...) que un estudio realizado a lo largo de seis años pone de manifiesto que las organizaciones terroristas y sus partidarios han utilizado todas las herramientas que ofrece la Red para reclutar adeptos, recaudar fondos y lanzar una campaña de intimidación a escala mundial". LA
REVOLUCIÓN TELEVISADA Pero no todo termina en la comuniación y los medios, sino que empieza ahí. Cada vídeo, cada aparición de Ben Laden, cada amenaza terrorista es noticia de forma inmediata. Extrapolándolo a España, como sucede con Otegui y los etarras, cuyas manifestaciones colman portadas a diario. ¿Dejar de darles voz sería la solución? ¿Sería el terrorismo una vía de "lucha" si no tuviera eco? ¿Deberían los medios eludir el tema, como se hace con los suicidios después de que se comprobara el terrible "efecto contagio" que tiene su publicación? Como se analizó en Periodista Digital acerca de los comunicados de Al Qaeda difundidos en los medios de comunicación: "Al Qaeda ha dejado de existir en tanto que movimiento centralizado a las órdenes de un mando decisorio en el puesto de control para convertirse en un proyecto coordinado de largo alcance en el plano ideológico mundial. En este nuevo contexto, las emisiones en televisión y los sitios en internet constituyen elementos esenciales de propaganda destinados a esparcir el mensaje de Al Qaeda y a animar a los jóvenes musulmanes a unirse a su red descentralizada de agentes, miembros y células locales". Mientras los medios dan aire a cada amenaza terrorista (ejemplos sobran), estos atacan al corazón del sistema utilizando sus propias arterias. Al menos, metafóricamente, el metro, los autobuses, los trenes, los aviones han sido las armas. Los medios los altavoces, y la muerte, el resultado final. Tal y como cuenta De Ugarte en su libro: "No es casualidad que las propuestas más interesantes surgidas en la web durante los días posteriores al 11M giren precisamente en torno al desarrollo de herramientas sobre teléfonos móviles para localizar terroristas, o a la descentralización de estructuras urbanas para ofrecer menos blancos al terrorismo de red". ENLACES RELACIONADOS: Tomado
de periodistadigital.com |
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