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03 de diciembre de 2006 Londres - Los resultados de la investigación policial sobre la muerte de Diana de Gales en un accidente de tráfico acaecido en París el 31 de agosto de 1997 se harán públicos el próximo 14 de diciembre. En esta misma fecha el ex comisario de Scotland Yard Lord John Stevens presentará su informe sobre lo ocurrido, que contiene declaraciones de 1.500 testigos, entre ellos el príncipe Carlos de Inglaterra, heredero al trono británico y ex esposo de Lady Di, ha informado la BBC. A principios de este año, el ex jefe de la policía, que lleva el caso desde enero de 2004, advirtió de que la investigación policial estaba resultando "mucho más compleja" de lo que se pensaba. Stevens trata de verificar, entre otras cosas, las alegaciones de Mohamed Al Fayed, padre de Dodi y dueño de los lujosos almacenes Harrods de Londres, quien ha mantenido siempre que la pareja murió a consecuencia de una conspiración. INVESTIGACIONES DIEZ AÑOS DESPUES.
En 1999, un juez francés concluyó que la tragedia acaeció porque el chófer conducía bajo la influencia del alcohol y de los antidepresivos, tras analizar las pesquisas contenidas en un informe que nunca se hizo público. En septiembre pasado se anunció que la investigación judicial sobre la muerte de Diana de Gales y Dodi Al Fayed comenzaría al inicio de 2007, tras la presentación de las conclusiones policiales y el año del décimo aniversario del accidente. AL FAYED MANTIENE QUE FUE UNA CONSPIRACION. Un grupo de abogados del Palacio de Buckingham han sido invitados a asistir a las vistas preliminares de la investigación judicial, que dirigirá la jueza Elizabeth Butler-Sloss. La magistrada, de 73 años de edad, se encargará del proceso tras la retirada en julio pasado del juez de instrucción encargado del caso, Michael Burgess, quien aseguró que su decisión se basaba en una "pesada y constante" carga de trabajo. Mohamed Al Fayed ha advertido de que se opondrá a cualquier iniciativa que conduzca a que la investigación judicial se desarrolle en secreto.
En ocasiones,
sus acusaciones y advertencias han ido dirigidas indirectamente hacia
la Familia Real británica para quienes la relación de
Diana con el empresario musulmán Dodi Al Fayed y sus posibles
planes de boda o un supuesto embarazo del que se hablaba en aquel entonces,
era una molestia para Buckingham, según declaró el dueño
de Harrods.
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