El martes último, más de 1.200 personas fueron arrestadas
en las procesadoras de carne de la empresa Swift & Company en localidades
de Texas, Colorado, Nebraska, Minesota, Iowa y Utah.
De ese número de arrestados, 65 inmigrantes se enfrentan a cargos
por robo de identidades, mientras que el resto será procesado
por faltas administrativas a las leyes migratorias, según las
autoridades.
Para Harold W. Stanley, profesor del Departamento de Ciencias Políticas
de la Universidad Metodista del Sur en Dallas (Texas), un plan de trabajadores
temporales podría resolver parcialmente la carencia de fuerza
laboral en ciertas industrias.
"Pero no es un procedimiento que 'sanará las heridas' de
la economía de los estados que dependen de la mano de obra indocumentada
y barata. Existen estados lejanos a la frontera cuyos legisladores quieren
impedir una solución práctica a este problema", señaló
Stanley a Efe.
El catedrático indicó que los políticos de "mano
dura", aquellos que apoyaron sanciones drásticas para los
indocumentados, han perdido terreno político luego de las elecciones
de noviembre.
En opinión de José Ángel Gutiérrez, profesor
de Ciencias Políticas de la Universidad de Texas en Arlington,
un plan de trabajadores temporales es una "solución efímera
y a corto plazo".
"Nunca se va a acabar la necesidad de contar con mano de obra en
un país capitalista como lo es EEUU. La solución es una
frontera abierta de todos los países del continente de norte
a sur para trabajar donde deseen y negociar sus condiciones laborales
como mejor les parezca", aseguró a Efe Gutiérrez.
Rodolfo Rosales, catedrático con la Facultad de Ciencias Políticas
de la Universidad de Texas en San Antonio, cree también que un
plan temporal "es exactamente una ayuda transitoria que tiene sus
desventajas".
"Siempre va a ser una situación poco estable para el inmigrante.
Primero porque vendría a este país bajo ciertos parámetros
con salarios por debajo del estándar y la desventaja de contar
con beneficios mínimos", dijo.
"Si vamos a depender del trabajo de estas personas, debemos darles
todos los derechos como cualquier otro trabajador porque así
lo establece la Constitución de EEUU", añadió.
Recientemente, el gobernador de Texas, Rick Perry, dejó entrever
su apoyo a un programa de trabajadores temporales y planteó nuevamente
al Gobierno federal la necesidad de aprobar una reforma migratoria que
contemple este punto.
Pero para el demócrata Roberto Alonzo, representante estatal
de Texas, lo que propone Perry no es suficiente ya que no ayuda en nada
a los doce millones de indocumentados que se calculan viven en el país.
"La mejor opción es sin dudas una reforma migratoria a través
de la residencia permanente para que luego puedan acceder a la ciudadanía",
agregó el funcionario a Efe.
Alonzo cree que la posición de Perry obedece a presiones que
el gobernante recibe por parte de gobiernos estatales de México,
que tienen importantes relaciones bilaterales con Texas.
Según datos del Departamento de Comercio de EEUU, México
es para Texas el socio comercial más importante con más
de 50.000 millones de dólares en exportaciones, seguidos de Canadá
con 14.000 millones y China con 4.000 millones de dólares.
Según el Centro Hispano Pew, los inmigrantes indocumentados ganan
un promedio anual de 27.400 dólares, es decir 40 por ciento menos
que el salario de los trabajadores que se encuentran de forma legal
en el país.
La misma fuente señala que los indocumentados realizan el 24
por ciento de todos los trabajos agrícolas en EEUU. EFE