Tegucigalpa
- El escritor y analista político, Juan Ramón Martínez,
tiene su propia visión del primer año del presidente Manuel
Zelaya. Halaga cuando quiere y puede, pero también es sarcástico,
punzante y duro crítico cuando lo amerita.
A su juicio, este gobierno se ha caracterizado por dejarse llevar por
los vaivenes de la opinión pública y es del criterio que
es una administración “populachera”, sin rumbo fijo,
sin ideología y sin doctrina.
Martínez accedió a dejarnos entrar en su despacho en donde
se sazonan sus ideas y se materializan sus escritos. Hace un análisis
juicioso, crítico y punzante del primer año del “Poder
Ciudadano”. Esta es la entrevista:
¿Qué dejó a los hondureños este
primer año de Manuel Zelaya?
A mi me parece que lo mas relevante de este gobierno es la preocupación
del titular del Ejecutivo por mantener alta la esperanza del pueblo
hondureño. Eso lo ha llevado a mantenerse en campaña permanente.
El presidente Zelaya sigue siendo candidato y no es un estadista.
Una segunda
cosa es que el presidente Zelaya se ha conectado con el pueblo hondureño
en el tema de los combustibles y lo ha hecho valientemente, incluso,
enfrentando a los grupos económicos más fuertes al interior
del Partido Liberal y al mismo ex presidente Carlos Flores, a sus amigos,
y a la embajada americana. Esto lo ha hecho muy bien y ha logrado en
poquísimos meses elevar el prestigio y la dignidad de Honduras
y aumentar el sentimiento de orgullo de los hondureños. Otro
punto importante es haber negociado con los grupos sociales que le estaban
exigiendo que les subiera los salarios y les resolviera los problemas
y ha logrado un clima relativo de estabilidad.
El tercer
éxito, que es un éxito parcial del presidente Zelaya,
es que ha intentado modernizar las instituciones de servicio del gobierno,
pero en este punto no ha encontrado resultado porque no ha encontrado
quien le de sustentación teórica a esta propuesta.
¿Cuáles
han sido los yerros de la administración?
Las peores cosas que ha hecho, ha descuidado los grandes retos
del país. Por ejemplo, hasta ahora no observamos ninguna
eficiencia en el manejo de la lucha contra la pobreza, no ha podido
reactivar las fuerzas económicas, no ha aumentado en proporción
debida las inversiones privadas y públicas, en consecuencia,
no se han creado los empleos suficientes porque para que la pobreza
pueda ir hacia atrás lo que se necesita es empleo. |

Juan
Ramón Martínez |
Yo siento
que en el campo del empleo el Presidente ha hecho muy poco, de tal manera
que uno puedo observar que, en gran medida, el país sigue sostenido
por los pobres, aún cuando son los más débiles
que necesitan la atención del gobierno, especialmente los que
se han ido al extranjero, quienes con sus remesas sostienen la estabilidad
económica del país.
El gobierno
en este año no ha hecho ninguna política para estimular
la inversión de los particulares en actividades políticas
definidas y lo que tenemos es una gran proliferación del consumo.
El Gobierno
ha desaprovechado todas las posibilidades del TLC con Estados Unidos
y el TLC con República Dominicana y con Colombia, es decir, que
el gobierno no ha hecho nada en términos de mejorar y activar
el aparato económico.
Usted dice que Manuel Zelaya no es un estadista ¿Por
qué?
No es que no sea un estadista, es que no se ha desempeñado como
estadista, de su propia voluntad ha preferido seguir siendo el candidato
presidencial del Partido Liberal. Todavía no ha asumido la tarea
del estadista que se sienta a gobernar, todavía el presidente
Zelaya, como se dice en tauromaquia, maneja la lucha con el toro, o
sea, los problemas, más viendo la gradería para que lo
aplaudan que en su deseo de eliminar el toro, con lo cual corre el riesgo
que el toro lo pueda cornear.
¿Qué se vislumbra de estos tres años que
restan?
Pues yo diría que con Zelaya no se pueda hablar de tres años,
hay que imaginar un horizonte de un año porque es muy espontáneo
y si las graderías aplauden en una dirección, él
se concentra en lo que las graderías quieren y como los aplausos
o los apetitos del pueblo hondureño son tan variados hay que
anticipar que el presidente Zelaya va a continuar en esa dirección
y que le va a prestar muy poca atención a estos problemas que
yo le he mencionado y ha descuidado.
Creo que
en lo que se va concentrar es en el tema de seguridad y en este tema
creo que nos va a proporcionar algunas sorpresas favorables.

Algunos dicen que este es un gobierno populista ¿usted
piensa lo mismo?
No, es un gobierno popular, no llega a gobierno populista porque los
gobiernos populistas tienen unas propuestas reformistas que el presidente
Zelaya hasta ahora no tiene.
¿O sea que es un gobierno de improvisaciones?
No, no es improvisado es que es espontáneo, el presidente Zelaya
es un hombre sanguíneo y visceral que reacciona con mucha espontaneidad
y en eso le aplico la figura del torero o del jugador de fútbol
que en vez de estar concentrado en la jugada siempre levanta la cabeza
para ver si lo están aplaudiendo, porque él no juega para
meter goles sino para que lo aplaudan.
En ese
aspecto ha obtenido un nivel de popularidad que, incluso, en este momento
es más popular que Carlos Flores. Eso es un escándalo
porque nadie hubiera creído, en esta tierra y la galaxia vecina,
que alguien fuera más popular que Carlos Flores y él lo
ha logrado.
Algunos se atreven a catalogar a este gobierno de socialista
o izquierdista, ¿usted cómo lo ve?
Ja ja ja ja ja ja, se equivocan quienes quieren atribuirle una ideología,
Zelaya no es un populista, no es un socialista, ni comunista; Zelaya
es un “zelayista”, está preocupado de su propia popularidad
y lo que está de moda él lo va seguir, porque lo que quiere
es el aplauso de las tribunas.
¿Se puede decir que es un gobierno sin ideología
y sin doctrina?
Este gobierno no tiene ideología, no tiene doctrina, nada; es
un gobierno populachero, es un gobierno que le gusta lo popular y, en
ese sentido, ha obtenido muy buenos resultados.
Una vez que se le acabe el tema de los combustibles, ¿hacia
donde cree que va apuntar el gobierno?
Bueno yo no sé que va a querer el pueblo hondureño, porque
le repito el gobierno no apunta en ninguna dirección, este es
un gobierno popular que si el pueblo quiere que todos andemos con pantalones
“chingos”, el gobierno va organizarse para darle satisfacción
al pueblo.
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| Para
los anlistas "Mel" se ha concentrado en la casi fracasada
licitación de combustibles y ha dejado a un lado temas fundamentales
como la lucha contra la pobreza. |
¿Cómo
se vislumbra Honduras al final de este gobierno?
Yo no lo veo con mucha esperanza, apenas yo desearía que el presidente
Zelaya no le haga nada malo a Honduras en estos cuatro años.
Si no hace nada bien que por lo menos divierta a la gente, que mantenga
tranquilo al país, que no provoque crispación y ansiedad
y que las verdaderas tareas del desarrollo del país se las deje
al siguiente gobierno. Si el hace eso, yo creo que va a ser un buen
gobierno. No hay que pedirle al presidente Zelaya que haga más
de lo que el presidente puede ofrecernos.