Por fin se fue el Grumman
   
09 de marzo de 2007 
  • Fiscales del Ministerio Público dieron fe de su salida de territorio hondureño a donde llegó un 24 de febrero de 2006

Tegucigalpa – El avión Grumman por fin alzó vuelo hoy hacia Estados Unidos, dejando tras si un mar de interrogantes, a las que ninguna autoridad hondureña ni extranjera tiene respuestas, hasta ahora.

El destino final de la lujosa aeronave, que llegó la media noche del 24 de febrero de 2006 al aeropuerto internacional de Toncontín, será la ciudad de Houston, Texas.

La nave volverá a surcar los cielos del continente americano llevando en su interior a los altos ejecutivos de la compañía que lo adquirió en una subasta por internet por 736.000 dólares, unos 14 millones de lempiras.

La salida de la aeronave estaba programada para el miércoles anterior, pero la operación se abortó debido al mal tiempo prevaleciente en el país, que obligó al cierre temporal de la pista aérea de Toncontín.

La aeronave fue llevada por un equipo técnico de la compañía Cashman Equipment Corporation (CEC), que llegó desde el fin de semana anterior para revisar la aeronave y acondicionarla para su vuelo.

Para salir, las autoridades hondureñas le asignaron la matrícula provisional N900CE.

La salida del aparato fue abortada en dos oportunidades, el martes pasado por el mal tiempo que imperaba en el país y luego el jueves, por razones que se desconocen.

La salida del aparato estaba programada para las diez de la mañana del jueves, pero por razones desconocidas su despegue se retrazó.

Un nutrido grupo de periodistas, fotógrafos y camarógrafos de los diferentes medios de comunicación nacional se estacionaron desde tempranas horas en la base aérea Hernán Acosta Mejía para captar las últimas gráficas de su partida hacia Estados Unidos.

Desde el jueves anterior, el asesor del Ministerio Público, Valentín Bonilla, hizo entrega a los nuevos propietarios de la aeronave del acta de autorización para retirar el avión del hangar de la Fuerza Aérea.

También se hicieron presentes los fiscales especiales contra el crimen organizado Salvador Cuesta y Roger Matus para atestiguar la salida del aparato.