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| 13
de mayo de 2007 Redacción Proceso Digital |
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Tegucigalpa - La administración de Manuel Zelaya comienza a dar evidencias de fatiga ante la imposibilidad de resolver los problemas que prometió enmendar cuando se encontraba en campaña electoral, especialmente en el campo. Donde más evidencia su desgaste, descoordinación y falta de iniciativa es el sector agrícola, ya que coincide con un aumento en los precios internacionales del maíz, alimento clave en la cadena alimentaria y en la cultura del consumo hondureño. Su plan de sembrar decenas de miles de hectáreas de maíz, cereal básico en la seguridad alimentaria de Honduras, para consumo humano, agroindustrial y un hipotético desvío para la industria del etanol, se ha evaporado y no por los calores intensos del verano. La evaporación se origina en la falta de coordinación de su gabinete agrícola, de un plan de trabajo y el pleito que mantuvieron el ministro de Agricultura, Héctor Hernández, con el ex titular del Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (Banadesa), José Segovia. También
existen discrepancias entre las dos figuras con el titular del Banco
Hondureño de Producción y Vivienda (Banhprovi). Y es que el proceso debió concretarse hace mes y medio, ya que el invierno está cerca y los productores necesitan los fondos, ya que tradicionalmente preparan la tierra, adquieren los insumos e inician la siembra de semillas a mediados de mayo, para aprovechar el régimen de lluvias que se da en ese mes.
En lugar de Segocia, el presidente Zelaya designó al frente de Banadesa al ex diputado y actual vicemistro de Ganadería, Mario Ramón López, quien admitió que los 500 millones de lempiras llegaron fuera de tiempo a los productores, no obstante, dijo que hará todo lo que esté a su alcance para que los mismos llegeuen a los campesinos. A raíz de este panorama, los expertos agrícolas consideran que el proyecto agrícola fracasó anticipadamente y que no será posible rescatar la cosecha de primera, la principal del país y que aporta hasta siete de los 10 millones de quintales de maís que Honduras cosecha. Lejos estarán las propuestas de cultivar los otros 10 millones de quintales cel cereal que el país requiere para la agroindustria y que se importan de Estados Unidos. La urgencia por satisfacer localmente todas las necesidades de consumo humano y agroindustrial de maíz se debe a que el precio del grano en los mercados internacionales ha subido debido a su intento de usarlo para procesar etanol, el biocombustible que alivia la necesidad de los automovilistas. Debido al alza en los precios del cereal y su importación por la agroindustria serán inminentes las alzas en el sector de alimentos como avicultores, porcicultores, embutidores y otros, con el temor a una cadena de incrementos de precios de alimentos y con ello un rebrote inflacionario.
De esa manera la política agrícola del presidente Zelaya nunca tuvo oportunidad de ser ejecutada, ya que sus funcionarios estaban haciendo todo menos incentivando a los agricultores. El ministro Hernández al parecer nunca se dio cuenta que los recursos se encontraban en las bovedas del Banco Central. Mientras el presidente Zelaya, fiel a su estilo de gobierno busca culpables en otros lados, en lugar de ver a su gabinete, y acusó a los banqueros privados de ser responsables del fracaso de su política agrícola al no financiar generosamente las actividades del campo. De manera que los vaticinios de hace semanas del ministro Hernández en cuanto a que se esperaba una hambruna en ciertas zonas del país puede tornarse en realidad en los próximos meses al no lograrse las cosechas de maíz y de otros granos por falta de financiamiento. |
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