Al acto
fúnebre hicieron acto de presencia el presidente de la República,
Manuel Zelaya Rosales; el secretario de Defensa, Arístides Mejía
y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez
Velásquez, así como compañeros de armas y otros
altos funcionarios del gobierno.
Los restos del infortunado oficial, quien estaba a punto de lograr su
ascenso inmediato superior, fueron inhumados en el cementerio de esta
localidad. Al acto también acudieron cientos de pobladores de
la localidad, quienes expresaron su consternación por la muerte
del destacado oficial.
En declaraciones a periodistas que lo acompañaron, el presidente
Zelaya insistió que el asesinato de Motiño Zavala es un
crimen político, pero que los órganos de seguridad del
Estado trabajan en la búsqueda de los responsables materiales,
así como de los autores intelectuales del hecho.
“Este hecho es una ofensa muy grande en contra de nuestro país,
de la presidencia de la República y de nuestro pueblo, considero
que se ha querido golpear en forma injusta a nosotros y en forma indirecta
al pueblo hondureño”, dijo.
Zelaya indicó que las intenciones de los criminales, tanto materiales
como intelectuales, es crear un estado de temor entre la población
y de las mismas autoridades de gobierno.
“Esta demostrado que fue un hecho alevoso a traición, que
fueron cobardes los que lo ejecutaron, esos cobardes eran pagados y
eran enviados por otras personas, quienes lo planificaron, lo idearon
y pusieron el dinero; vamos a llegar hasta ellos, no le quepa la menor
duda que en un tiempo corto vamos a ver a los implicados en este crimen,
juzgados frente a la opinión pública”, dijo.

En torno a las investigaciones del caso, el gobernante dijo que lo que
hay hasta el momento es una “grave presunción de que el
crimen obedece a un crimen político en vista que se ha comprobado
que fue ejecutado por sicarios, o sea por personas encomendadas para
ese hecho”.
Dijo además que existen evidencias racionales que el crimen fue
ejecutado para ofender y evidenciar al Estado y mandar un claro mensaje
que solo lo hacen las “personas enfermas y llenas de odio y venganza
que hay en el país, por eso mientras no se compruebe lo contrario
nosotros lo hemos calificado como un crimen que tiene que ver con la
política del Estado”.