Este
segundo aniversario coincide con los recientes ataques fallidos en Londres
y Glasgow (Escocia), lo que ha puesto de manifiesto el alcance de la amenaza
contra este país.
Las autoridades británicas y los familiares y amigos de las víctimas
recordaron hoy el 7-J en el jardín contiguo a la estación
de Metro de King's Cross, construido en memoria de las 52 personas que
perdieron la vida cuando cuatro terroristas suicidas hicieron estallar
las bombas que llevaban en sus mochilas.
El nuevo primer ministro británico, el laborista Gordon Brown,
depositó un ramo de flores en King's Cross, con un mensaje que
rezaba "Recordando y con mi más profundo pesar".
El jefe de Gobierno acudió a la estación más afectada
por una de las explosiones acompañado por el alcalde de Londres,
Ken Livingstone; la responsable de las Olimpíadas de Londres 2012,
Tessa Jowell, y el alcalde de París, Bertrand Delanoe.
Una vez que Brown hizo su ofrenda floral, los familiares de las víctimas
hicieron lo mismo.
Por su parte, el mensaje dejado por Livingstone decía: "Los
terroristas trataron de dividirnos y fracasaron. Es a vosotros que recordamos
y construiremos una ciudad que merezca vuestros nombres".
Delanoe también depositó un ramo de flores en nombre de
la población parisina y dijo que los franceses están unidos
a los londinenses en "la lucha para proteger los valores universales
de paz y democracia".
Poco después, todos guardaron varios minutos de silencio antes
de las 9.00 (08.00 GMT), cuando las bombas explotaron hace dos años.
En los atentados del 7-J, 56 personas murieron -cuatro de ellas los terroristas-
y unas 700 resultaron heridas cuando sendas bombas explotaron en tres
trenes del Metro y en un autobús urbano en la plaza Tavistock,
próxima al Museo Británico.
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Los
ataques, perpetrados por cuatro jóvenes británicos
musulmanes, coincidieron con la cumbre del Grupo de los Ocho (los
siete países más ricos y Rusia) que se celebraba en
Gleneagles, Escocia, y presidida por el ex primer ministro Tony
Blair. |
Este
aniversario coincide con el alto nivel de alerta en que está el
Reino Unido, "grave", el segundo más importante, a raíz
de la "constante" amenaza terrorista, según la Policía.
Las fuerzas del orden han pedido a la población que esté
atenta, después de que la Policía hallase hace ocho días
dos vehículos en Londres cargados con gasolina, bombonas de gas
propano y clavos y un todoterreno en llamas se estrellase hace siete días
contra la principal terminal del aeropuerto de Glasgow.
En esta ocasión y a diferencia del 7-J, los recientes ataques fallidos
en Londres y Glasgow están vinculados a una red de médicos
o estudiantes de Medicina, oriundos de países de Oriente Medio,
pero que trabajaban para el Servicio Nacional de Salud británico
(NHS).
El año pasado, la entonces directora general de los servicios secretos
británicos MI5, Eliza Manningham-Buller, estimó que había
treinta importantes complots para atentar contra el Reino Unido y puntualizó
que un ataque era "muy posible".
En agosto del 2006, las fuerzas del orden revelaron un plan para atentar
contra aviones comerciales en pleno vuelo con explosivos líquidos,
lo que obligó a la Policía a reforzar las medidas de seguridad
en los aeropuertos británicos. EFE
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