16 de julio de 2007

  • “Esta es la Universidad pública, es la Universidad del Estado y queremos mantenerla así, dice.

Tegucigalpa – El presidente de la Comisión de Transición de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Jorge Haddad, negó enfáticamente que se estén gestando las bases de un proceso de privatización de la máxima casa de estudios de este país centroamericano.

“No hay ningún intento por privatizar la Universidad , en este momento eso yo lo consideraría un crimen, tratar eso con una población que escasamente tiene recursos para brindar a sus jóvenes una educación con calidad”, dijo el académico en una entrevista con Proceso Digital.

Haddad dijo que aún con todos los problemas que enfrenta la UNAH no hay derecho a plantear su cierre o su privatización.

“No hay derecho para hacerle eso a la juventud hondureña”, apuntó.

El presidente de la Comisión también negó versiones de prensa referentes a que estarían interesados en solicitar al Congreso Nacional una ampliación de su período de tres años, que concluye el 18 de mayo de 2008.

“Eso es absolutamente falso, todos los planes están orientados a entregar el nuevo gobierno el 18 de mayo de 2008, día en el que se cumplen los tres años para los cuales fuimos nombrados”, apuntó.

Aseveró que “ese es un tema que nunca ha sido tratado en el seno de la comisión, y es más, en lo personal, yo no pienso estar un día más”.

La junta de transición asumió la dirección administrativa y académica de la UNAH el 18 de mayo de 2005, tiempo que, dice Haddad, “ha sido una experiencia de lo más interesante en términos de aprendizaje”.

Una tarea difícil
Haddad contó sus experiencias al frente de la Comisión de Transición y las dificultades enfrentadas desde el momento en que fueron juramentados para asumir la responsabilidad de transformar y reestructurar una de las instituciones más cuestionadas de la administración hondureña, por sus altos grados de polinización y corrupción.

Dijo que ha sido un trabajo difícil porque “venimos aquí y nos nos encontramos con una fuerte estructura ya montada de varias décadas de vida y que no era fácil hacer que se cambiaran métodos, que se cambiaran visiones de los problemas y de los objetivos”.

“Es por eso, indicó, que yo planteaba así medio en broma pero medio en serio de que no éramos una comisión de transición porque no había ninguna transición, nos metieron como cuerpo extraño allí con toda la estructura montada”.

“Entonces no se trataba de construir una nueva estructura, que se supone que para eso era la transición, sino de más bien tratar de modificar o de romper con características de las viejas estructuras”, reveló.

Frente a ello, señaló, muchos manifestaron resistencia, otros se sentían amenazados, otros pensaban que venía un despido masivo, esa fue la primera fuente de resistencia: el temor de la gente.

“La gente estaba temerosa, se hablaba de despidos, de que era un nuevo gobierno que venía a la Universidad y que como cada vez que hay cambios de gobiernos en cualquier institución es borrón y cuenta nueva, y ese no era nuestro propósito, nuestro propósito era ir buscando limar asperezas, ir buscando fortalecer las cosas que eran buenas para la reforma”.

“Pero a medida que fuimos avanzando nos fuimos dando cuenta que lo que había que romper, lo que había que hacer desaparecer era mucho mayor que o nuevo que estaba por crearse. Era mucho más difícil. Era mucho más riesgoso”.

Fueron muchos los sectores, recuerda, “que no nos hicieron la vida fácil al principio”, al tiempo que plantea que en algunos sectores, como el sector administrativo, persiste esa resistencia.

“La reforma administrativa es la que más lenta ha ido, con el problema de que si no hay un cambio administrativo, un cambio que vuelva la administración más fluida, pone en riesgo los otros renglones de la reforma”, planteó.

Y asegura que al principio del tercer y último año de su gestión “encontramos que las cosas están cambiando a lo favorable, tenemos más receptividad, más comprensión de parte de docentes y de estudiantes”.

La prueba de admisión
Como ejemplo plantea que la polémica prueba de admisión es uno de los aspectos que más resistencia ha generado de los aspectos impulsados por la Comisión de Transición.

Estima que la oposición a esta prueba se genera en la inseguridad de los estudiantes, sobre todo de los que vienen de los departamentos, por el nivel precario de la educación que ellos reciben allá.

Pero también tenemos como indicador muy importante la respuesta de los que sí vienen a inscribirse y pagan sus cuotas y vienen talvez con temores y con dudas pero están decididos y convencidos de que hay que hacer esa prueba.

Señala que de 4.600 alumnos que se registraron para entrar a la UNAH en el segundo periodo de 2007, hicieron la prueba 4.400 y “para nosotros eso es un indicador de que poco a poco van a ir cambiando las cosas”.

Para Haddad, la UNAH tiene una gran responsabilidad que “es mostrar que esa prueba de admisión es para mejorar la calidad y que no es para bloquear el ingreso de nadie ni el derecho de ningún joven hondureño a la educación superior”.

“Esta es la Universidad pública, es la Universidad del Estado, es la Universidad del pueblo, pero el que sea para el pueblo y que sea pública no quiere decir que debemos conformarnos con niveles bajos de la calidad de la educación”.

La politización de la Unah
Haddad considera que los altos niveles de politización tanto de grupos de derecha como de izquierda a la que fue sometida históricamente la UNAH , es la causa fundamental de su deterioro.

“Nosotros creemos que esa es la causa fundamental del deterioro de la Universidad. El predominio de fuerzas políticas en el manejo, en las decisiones, en el usufructo de fondos que estaban destinados para otras cosas”, plantea.

Estima que en ambos grupos hay gente que ha aportado a la Universidad , pero también que hay gente que ha promovido esas situaciones para fines no necesariamente universitarios, sino que los fines variaban desde fines puramente políticos a cosas económicas.

Revela que uno de los principales problemas de corrupción a los que se han enfrentado en sus dos años de gestión es a la pululación de negocios particulares dentro de la Universidad.

Dijo que trabajan en tratar de neutralizar esos negocios, de los cuales muchos “no solo no le pagan a la Universidad , ya que hay unos que no tienen contratos, eran autorizados para que se abrieran sin control y regulación”.

Son negocios que, indica, incluso utilizan la energía eléctrica y el agua que paga la Universidad y ellos no pagan absolutamente nada.

Maestros cometas que no cumplen jornada
Otro grave problema “es el de los profesores que no cumplen con su jornada” y eso “nos está creando severos problemas porque tienen protección, de los políticos será, porque ponen por allí un recurso de amparo y eso nos paraliza las acciones, y eso es grave”.

Cuenta que se trabaja en un estudio “en el cual se identifica meticulosa y lentamente los puntos donde hay que apretar”, pero, lamenta, “hasta ahora no hemos podido hacer cumplir las leyes que nos pueden facultar o para establecer contratos más rígidos o para hacer que esos contratos se cumplan”.

Reconoce tener “un buen número de denuncias de profesores que no cumplen su jornada o que vienen a una hora y se van a la hora y reciben un salario de tiempo completo o gente a la que incluso hay algunos que les van a dejar el cheque a su casa”.

“Todo eso está en proceso de estudio, pero es uno de los elementos más difíciles que hemos encontrado para una completa y total reforma que es la reforma de las actitudes y del modo de ver y de amar a esta universidad”, subrayó.

La corrupción sigue entronizada
Haddad también reconoce que uno de los principales obstáculos a vencer es la lucha contra la corrupción y los corruptos.

“Creo que no hemos podido actuar con la energía suficiente porque no hemos podido vencer los obstáculos para eso, la resistencia para eso de parte incluso de sectores poderosos en el país”.

“Además fueron cosas como bien armadas, el problema de la corrupción es que es un monstruo de muchas cabezas. Aquí encontramos cabezas políticas, cabezas legales, cabezas centradas en la indiferencia de la gente”.

“Mucha gente nos critica por eso y las criticas nosotros las aceptamos porque sabemos que es cierto, no hemos logrado satisfacer en su totalidad eso, pero son cosas que toman tiempo, que no se van a hacer en tres años, pero sabemos que vamos a dejar las bases, algunas cosas corregidas en materia de corrupción y otras cosas que probablemente no podamos completar nosotros”.

“Creo que el combate a la corrupción no solo es castigar a los corruptos, sino más bien prevenir y educar para que no haya más corrupción en el país”.

Reforma académica avanza
Dice que el proceso de reforma académica está concebido en base a dos elementos fundamentales que constituyen la visión de la reforma: uno, promover la formación de hondureños distintos de los tradicionales, apegados a nuevas formas de trabajo, a nuevas formas de incorporarse a los problemas nacionales y no solamente a la satisfacción de intereses personales, y dos, en la formación de valores, actitudes y ética.

En base a estos criterios, los planes de estudios de las carreras universitarias van a estar estructurados en base a los grandes problemas nacionales, indicó.

Informó de que las reformas incluyen la creación de al menos seis nuevas carreras, la mayoría de las cuales se impartirán en los centros regionales y en base a las necesidades de las regiones en las que se implementen.

“Nosotros creemos que los centros regionales deben ser entidades destinadas, sin desviación de ninguna naturaleza a apoyar los esfuerzos de la región en lo que puede promover el desarrollo de este país”, explicó.

Evaluación de docentes una misión por cumplir
Haddad reconoce que el proceso de evaluación de los docentes universitarios, es una de las tareas que tienen por cumplir en lo que queda de su administración.

Cuenta que el proceso se ha visto retrasado debido a que las leyes universitarias mandan la contratación de una firma nacional o extranjera para coordinar la evaluación.

Dijo que el primer intento que se hizo se declaró desierto porque las únicas dos empresas que se presentaron no cumplían con los requisitos establecidos por la ley.

Declaró que se ha hecho un nuevo llamado de licitación, pero que a la par han iniciado otros procesos de supervisión “que nos permitan ir avanzando, tener una idea donde están los profesores que no cumplen su jornada, que no se actualizan, que tienen acciones reñidas con la labor docente”.

“Pero aparte de eso también estamos identificando excelentes maestros, gente dedicada a su labor y que a ellos también hay que darles una valoración y los incentivos que se merecen”, afirmó.

Dice que para el final de su mandato, el otro gran desafío por enfrentar es “el asunto de las actitudes, los valores, la ética, a manera de realmente posibilitar en los jóvenes no solo una formación técnica apropiada, sino una transformación moral, humana y cívica apropiada”.

“Eso yo lo llamo uno de los grandes desafíos porque por que no es fácil lograr el cambio en esa esfera en el ser humano, tu puedes cambiar de modo de caminar, de modo de peinado o puedes modificar las actitudes, crearlas en el niño, pero en un adulto ya formado y que ha disfrutado los placeres de no actuar con ética es muy difícil transformarlo”.

La UNAH: la gran opción de la educación superior
Haddad dice que a pesar de los grandes problemas que enfrenta la Universidad Nacional es y sigue siendo la gran opción educativa del pueblo hondureño.

“Yo pienso que sí, yo no estoy en ese grupo de los pesimistas que creen que en este país no se puede hacer nada, yo creo que sí se puede hacer y que la Universidad ha sufrido mucho daño, mucho deterioro en su estructura física, en su estructura política, un deterioro académico impresionante, pero creo que eso puede irse superando a base y tratar de influir no solo en el conocimiento técnico y académico de los estudiantes sino sobre todo en su formación moral”, plantea.

El problema –señala- es que eso no lo va a lograr una comisión de siete personas sino tiene el respaldo de los demás.

Finalmente indica que aspira entregar a la sociedad “una Universidad con una nueva visión caracterizada por una participación conciente, capaz y honesta en el debate y la solución de los grandes problemas nacionales”.

“Creo que esa es la función principal que debemos tratar de producir como cambio fundamental de la Universidad , nunca hemos concebido que es el cambio de decanos, el cambio de leyes o el cambio de edificios o de planes de estudios, la reforma”.