Tegucigalpa
– El presidente de la Comisión de Transición de
la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Jorge Haddad,
negó enfáticamente que se estén gestando las bases
de un proceso de privatización de la máxima casa de estudios
de este país centroamericano.
“No hay ningún intento por privatizar la Universidad ,
en este momento eso yo lo consideraría un crimen, tratar eso
con una población que escasamente tiene recursos para brindar
a sus jóvenes una educación con calidad”, dijo el
académico en una entrevista con Proceso Digital.
Haddad dijo que aún con todos los problemas que enfrenta la UNAH
no hay derecho a plantear su cierre o su privatización.
“No hay derecho para hacerle eso a la juventud hondureña”,
apuntó.
El presidente de la Comisión también negó versiones
de prensa referentes a que estarían interesados en solicitar
al Congreso Nacional una ampliación de su período de tres
años, que concluye el 18 de mayo de 2008.
“Eso es absolutamente falso, todos los planes están orientados
a entregar el nuevo gobierno el 18 de mayo de 2008, día en el
que se cumplen los tres años para los cuales fuimos nombrados”,
apuntó.
Aseveró que “ese es un tema que nunca ha sido tratado en
el seno de la comisión, y es más, en lo personal, yo no
pienso estar un día más”.
La junta de transición asumió la dirección administrativa
y académica de la UNAH el 18 de mayo de 2005, tiempo que, dice
Haddad, “ha sido una experiencia de lo más interesante
en términos de aprendizaje”.
Una tarea difícil
Haddad contó sus experiencias al frente de la Comisión
de Transición y las dificultades enfrentadas desde el momento
en que fueron juramentados para asumir la responsabilidad de transformar
y reestructurar una de las instituciones más cuestionadas de
la administración hondureña, por sus altos grados de polinización
y corrupción.
Dijo que ha sido un trabajo difícil porque “venimos aquí
y nos nos encontramos con una fuerte estructura ya montada de varias
décadas de vida y que no era fácil hacer que se cambiaran
métodos, que se cambiaran visiones de los problemas y de los
objetivos”.
“Es por eso, indicó, que yo planteaba así medio
en broma pero medio en serio de que no éramos una comisión
de transición porque no había ninguna transición,
nos metieron como cuerpo extraño allí con toda la estructura
montada”.
“Entonces no se trataba de construir una nueva estructura, que
se supone que para eso era la transición, sino de más
bien tratar de modificar o de romper con características de las
viejas estructuras”, reveló.
Frente a ello, señaló, muchos manifestaron resistencia,
otros se sentían amenazados, otros pensaban que venía
un despido masivo, esa fue la primera fuente de resistencia: el temor
de la gente.
“La gente estaba temerosa, se hablaba de despidos, de que era
un nuevo gobierno que venía a la Universidad y que como cada
vez que hay cambios de gobiernos en cualquier institución es
borrón y cuenta nueva, y ese no era nuestro propósito,
nuestro propósito era ir buscando limar asperezas, ir buscando
fortalecer las cosas que eran buenas para la reforma”.
“Pero a medida que fuimos avanzando nos fuimos dando cuenta que
lo que había que romper, lo que había que hacer desaparecer
era mucho mayor que o nuevo que estaba por crearse. Era mucho más
difícil. Era mucho más riesgoso”.
Fueron muchos los sectores, recuerda, “que no nos hicieron la
vida fácil al principio”, al tiempo que plantea que en
algunos sectores, como el sector administrativo, persiste esa resistencia.
“La reforma administrativa es la que más lenta ha ido,
con el problema de que si no hay un cambio administrativo, un cambio
que vuelva la administración más fluida, pone en riesgo
los otros renglones de la reforma”, planteó.
Y asegura que al principio del tercer y último año de
su gestión “encontramos que las cosas están cambiando
a lo favorable, tenemos más receptividad, más comprensión
de parte de docentes y de estudiantes”.
La prueba de admisión
Como ejemplo plantea que la polémica prueba de admisión
es uno de los aspectos que más resistencia ha generado de los
aspectos impulsados por la Comisión de Transición.
Estima que la oposición a esta prueba se genera en la inseguridad
de los estudiantes, sobre todo de los que vienen de los departamentos,
por el nivel precario de la educación que ellos reciben allá.
Pero también tenemos como indicador muy importante la respuesta
de los que sí vienen a inscribirse y pagan sus cuotas y vienen
talvez con temores y con dudas pero están decididos y convencidos
de que hay que hacer esa prueba.
Señala que de 4.600 alumnos que se registraron para entrar a
la UNAH en el segundo periodo de 2007, hicieron la prueba 4.400 y “para
nosotros eso es un indicador de que poco a poco van a ir cambiando las
cosas”.
Para Haddad, la UNAH tiene una gran responsabilidad que “es mostrar
que esa prueba de admisión es para mejorar la calidad y que no
es para bloquear el ingreso de nadie ni el derecho de ningún
joven hondureño a la educación superior”.
“Esta es la Universidad pública, es la Universidad del
Estado, es la Universidad del pueblo, pero el que sea para el pueblo
y que sea pública no quiere decir que debemos conformarnos con
niveles bajos de la calidad de la educación”.
La politización de la Unah
Haddad considera que los altos niveles de politización tanto
de grupos de derecha como de izquierda a la que fue sometida históricamente
la UNAH , es la causa fundamental de su deterioro.
“Nosotros creemos que esa es la causa fundamental del deterioro
de la Universidad. El predominio de fuerzas políticas en el manejo,
en las decisiones, en el usufructo de fondos que estaban destinados
para otras cosas”, plantea.
Estima que en ambos grupos hay gente que ha aportado a la Universidad
, pero también que hay gente que ha promovido esas situaciones
para fines no necesariamente universitarios, sino que los fines variaban
desde fines puramente políticos a cosas económicas.
Revela que uno de los principales problemas de corrupción a los
que se han enfrentado en sus dos años de gestión es a
la pululación de negocios particulares dentro de la Universidad.
Dijo que trabajan en tratar de neutralizar esos negocios, de los cuales
muchos “no solo no le pagan a la Universidad , ya que hay unos
que no tienen contratos, eran autorizados para que se abrieran sin control
y regulación”.
Son negocios que, indica, incluso utilizan la energía eléctrica
y el agua que paga la Universidad y ellos no pagan absolutamente nada.
Maestros cometas que no cumplen jornada
Otro grave problema “es el de los profesores que no cumplen con
su jornada” y eso “nos está creando severos problemas
porque tienen protección, de los políticos será,
porque ponen por allí un recurso de amparo y eso nos paraliza
las acciones, y eso es grave”.
Cuenta que se trabaja en un estudio “en el cual se identifica
meticulosa y lentamente los puntos donde hay que apretar”, pero,
lamenta, “hasta ahora no hemos podido hacer cumplir las leyes
que nos pueden facultar o para establecer contratos más rígidos
o para hacer que esos contratos se cumplan”.
Reconoce tener “un buen número de denuncias de profesores
que no cumplen su jornada o que vienen a una hora y se van a la hora
y reciben un salario de tiempo completo o gente a la que incluso hay
algunos que les van a dejar el cheque a su casa”.
“Todo eso está en proceso de estudio, pero es uno de los
elementos más difíciles que hemos encontrado para una
completa y total reforma que es la reforma de las actitudes y del modo
de ver y de amar a esta universidad”, subrayó.
La corrupción sigue entronizada
Haddad también reconoce que uno de los principales obstáculos
a vencer es la lucha contra la corrupción y los corruptos.
“Creo que no hemos podido actuar con la energía suficiente
porque no hemos podido vencer los obstáculos para eso, la resistencia
para eso de parte incluso de sectores poderosos en el país”.
“Además fueron cosas como bien armadas, el problema de
la corrupción es que es un monstruo de muchas cabezas. Aquí
encontramos cabezas políticas, cabezas legales, cabezas centradas
en la indiferencia de la gente”.
“Mucha gente nos critica por eso y las criticas nosotros las aceptamos
porque sabemos que es cierto, no hemos logrado satisfacer en su totalidad
eso, pero son cosas que toman tiempo, que no se van a hacer en tres
años, pero sabemos que vamos a dejar las bases, algunas cosas
corregidas en materia de corrupción y otras cosas que probablemente
no podamos completar nosotros”.
“Creo que el combate a la corrupción no solo es castigar
a los corruptos, sino más bien prevenir y educar para que no
haya más corrupción en el país”.
Reforma académica avanza
Dice que el proceso de reforma académica está concebido
en base a dos elementos fundamentales que constituyen la visión
de la reforma: uno, promover la formación de hondureños
distintos de los tradicionales, apegados a nuevas formas de trabajo,
a nuevas formas de incorporarse a los problemas nacionales y no solamente
a la satisfacción de intereses personales, y dos, en la formación
de valores, actitudes y ética.
En base a estos criterios, los planes de estudios de las carreras universitarias
van a estar estructurados en base a los grandes problemas nacionales,
indicó.
Informó de que las reformas incluyen la creación de al
menos seis nuevas carreras, la mayoría de las cuales se impartirán
en los centros regionales y en base a las necesidades de las regiones
en las que se implementen.
“Nosotros creemos que los centros regionales deben ser entidades
destinadas, sin desviación de ninguna naturaleza a apoyar los
esfuerzos de la región en lo que puede promover el desarrollo
de este país”, explicó.
Evaluación de docentes una misión por cumplir
Haddad reconoce que el proceso de evaluación de los docentes
universitarios, es una de las tareas que tienen por cumplir en lo que
queda de su administración.
Cuenta que el proceso se ha visto retrasado debido a que las leyes universitarias
mandan la contratación de una firma nacional o extranjera para
coordinar la evaluación.
Dijo que el primer intento que se hizo se declaró desierto porque
las únicas dos empresas que se presentaron no cumplían
con los requisitos establecidos por la ley.
Declaró que se ha hecho un nuevo llamado de licitación,
pero que a la par han iniciado otros procesos de supervisión
“que nos permitan ir avanzando, tener una idea donde están
los profesores que no cumplen su jornada, que no se actualizan, que
tienen acciones reñidas con la labor docente”.
“Pero aparte de eso también estamos identificando excelentes
maestros, gente dedicada a su labor y que a ellos también hay
que darles una valoración y los incentivos que se merecen”,
afirmó.
Dice que para el final de su mandato, el otro gran desafío por
enfrentar es “el asunto de las actitudes, los valores, la ética,
a manera de realmente posibilitar en los jóvenes no solo una
formación técnica apropiada, sino una transformación
moral, humana y cívica apropiada”.
“Eso yo lo llamo uno de los grandes desafíos porque por
que no es fácil lograr el cambio en esa esfera en el ser humano,
tu puedes cambiar de modo de caminar, de modo de peinado o puedes modificar
las actitudes, crearlas en el niño, pero en un adulto ya formado
y que ha disfrutado los placeres de no actuar con ética es muy
difícil transformarlo”.
La UNAH: la gran opción de la educación superior
Haddad dice que a pesar de los grandes problemas que enfrenta la Universidad
Nacional es y sigue siendo la gran opción educativa del pueblo
hondureño.
“Yo pienso que sí, yo no estoy en ese grupo de los pesimistas
que creen que en este país no se puede hacer nada, yo creo que
sí se puede hacer y que la Universidad ha sufrido mucho daño,
mucho deterioro en su estructura física, en su estructura política,
un deterioro académico impresionante, pero creo que eso puede
irse superando a base y tratar de influir no solo en el conocimiento
técnico y académico de los estudiantes sino sobre todo
en su formación moral”, plantea.
El problema –señala- es que eso no lo va a lograr una comisión
de siete personas sino tiene el respaldo de los demás.
Finalmente indica que aspira entregar a la sociedad “una Universidad
con una nueva visión caracterizada por una participación
conciente, capaz y honesta en el debate y la solución de los
grandes problemas nacionales”.
“Creo que esa es la función principal que debemos tratar
de producir como cambio fundamental de la Universidad , nunca hemos
concebido que es el cambio de decanos, el cambio de leyes o el cambio
de edificios o de planes de estudios, la reforma”.